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El Sinn Féin gana las elecciones en Irlanda del Norte y allana la vía para reunificar la isla

El mayor partido unionista se niega a compartir Gobierno si no se modifica sustancialmente el Protocolo del Brexit, que coloca la frontera entre Reino Unido y la Unión Europea (UE) en el mar de Irlanda.

El partido republicano –ex brazo político del IRA- ha ganado las elecciones de Irlanda del Norte, pero no podrá gobernar si los unionistas continúan retirados del Ejecutivo en protesta por el Protocolo del Brexit, que armoniza el comercio en toda la isla. El DUP decidirá la semana que viene qué hace. Los partidos no alineados han aumentado sus escaños abriendo un nuevo horizonte político.

En Irlanda del Norte todo está saliendo tal como preveían las encuestas y atisbaba el Sinn Féin (SF) hace cuarenta años cuando optó por ser el brazo político de la organización terrorista IRA (Ejército Republicano Irlandés) para acallar la violencia a favor de la negociación política. El partido republicano ha sido el ganador de las elecciones del jueves con 27 escaños de los 90 de la asamblea (faltaban dos por adjudicar). La vicepresidenta del SF y candidata a ministra principal, Michelle O’Neill, no se cansaba de repetir que era un «día histórico» y que empieza «una nueva era en la política».

Con razón, aludía a que un partido proirlandés se ha alzado por primera vez desde la división de la isla hace un siglo como el más votado para el gobierno autónomo Pero el triunfo electoral topa con un obstáculo inmediato, que es la negativa del mayor partido unionista (probritánico) a compartir Gobierno si no se modifica sustancialmente el Protocolo del Brexit, que coloca la frontera entre Reino Unido y la Unión Europea (UE) en el mar de Irlanda, es decir, armoniza comercialmente toda la isla como una unidad. El Partido Unionista democrático (DUP) decidirá la semana que viene si comparte Gobierno a pesar de haber repetido que no lo hará.

Tal como fija el Acuerdo de Paz de 1998, el ministro principal no puede ocupar el cargo sin el adjunto, y ambos tienen las mismas competencias, a pesar de la denominación de principal y adjunto. Sin el DUP (Partido Unionista Democrático) de segundo, no habrá SF de primero, de forma inmediata.Las elecciones del pasado jueves no solo han removido los cimientos entre pro-británicos y pro-irlandeses, sino que han abierto otra brecha con el aumento de los partidos no alineados.

El Partido Alianza de Irlanda del Norte (APNI), que lleva desde 1970 intentando romper el sectarismo político, conseguía 17 escaños (en la anterior legislatura tenía 7), una tendencia al aumento, como la del SF que ha ido incrementándose en los últimos años. El APNI, como los republicanos o pro-irlandeses, está a favor del Protocolo del Brexit y eran partidarios de permanecer en la UE en el referéndum en el que Irlanda del Norte votó por mayoría (56%) por quedarse en la UE.

Con los resultados oficiales publicados, en el DUP (24 escaños) trasladaron a la semana que viene el boicot institucional por la rabieta con el Brexit, y enfurecidos con el primer ministro Boris Johnson, que culpa a Bruselas del Protocolo del Brexit. El líder del DUP, Jeffrey Donaldson exige «acciones decisivas» a Johnson, sin embargo, desde Londres llevan meses haciéndose los sordos. Donaldson aduce que, según estudios de su partido, la cesta de la compra cuesta un 30% más en Irlanda del Norte por culpa del Protocolo del Brexit, una cifra que otros políticos le rebaten. Si bien, los partidos han centrado sus campañas en el coste de la vida, los servicios públicos y la crisis económica para llegar a final de mes, las aspiraciones históricas de las formaciones palpitan en segundo plano.

La presidenta del SF y líder de la oposición en al Parlamento de Dublín, Mary Lou McDonald, ha situado en «el marco de unos cinco años» el período para un referéndum sobre la reunificación de Irlanda, según recoge la BBC. Una etapa acelerada, en comparación a «la década» que preveían en los últimos años. Junto a estas previsiones de los republicanos, los unionistas se sienten traicionados por el Gobierno de Boris Johnson aduciendo que el Protocolo del Brexit no solo les perjudica económicamente, sino que debilita la unión patriótica de Irlanda del Norte con Gran Bretaña.

Las elecciones del jueves 5 de mayo en Irlanda del Norte han acentuado la sacudida de los partidos políticos que protagonizaron el Acuerdo de Paz de 1998. Los que hace 24 años eran mayoritarios, ahora son minoritarios, y al revés. En el campo pro-británico, el entonces radical DUP (Partido Unionista Democrático) ha ganado el terreno del a la sazón moderado UUP (Partido Unionista del Ulster) mientras que en el campo pro-irlandés el ex mayoritario Partido Socialdemócrata y Liberal (SDLP, artífice del pacto) ha quedado desplazado por el Sinn Féin como formación mayoritaria proirlandesa. Un intercambio de fuerzas políticas limadas desde el jueves pasado por el aumento de los no-alineados. La nueva coyuntura afectará a las reglas de funcionamiento del gobierno autónomo, concebidas, según los Acuerdos de Paz, en partidos (o votación de leyes) ordenados en dos bloques tradicionales que se definían por la religión: protestantes o católicos.

Al mismo tiempo que votaban nuevo Gobierno en Irlanda del Norte, se han celebrado también elecciones municipales en Gran Bretaña donde el Partido Conservador de Boris Johnson ha recibido un fuerte varapalo. Las pérdidas tories se han convertido en ganancias compartidas por el Partido Laborista y la formación Liberal Demócrata mientras que en Escocia el Partido Nacional Escocés (SNP) está a la cabeza del poder municipal y recuerda que este voto local es también una apuesta para un referéndum sobre la independencia escocesa a finales de 2023. Nicola Sturgeon, líder del SNP, afirma que no convocará consulta de forma ilegal o sin el permiso de Londres, sino que llevará la legalidad a los tribunales.

Para el nuevo líder laborista, Keir Stamer, los resultados auguran buen futuro, no obstante, no le aseguran, de continuar el voto laborista al alza, las llaves de Downing Street en las próximas elecciones generales. Los laboristas han ganado en 65 ayuntamientos, cinco más de los que tenían anteriormente, mientras que los tories han perdido 10 quedándose en 35 y los liberales dominan en 16, tres más de los que ocupaban en la legislatura previa. Cada uno lee las cifras a su manera; triunfo o fracaso, o a medias.

T/Diario Público/LRDS

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