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Rusia expone a EE.UU. sus propuestas de seguridad: ¿qué hay que esperar ahora? ¿Se comprometerá la OTAN a no expandirse al este?

Desde la Casa Blanca señalaron que vieron las propuestas de Moscú y que las discuten con sus socios europeos.

Rusia publicó este viernes los proyectos de dos acuerdos que quiere alcanzar con EE.UU. y la OTAN sobre garantías de seguridad. Entre otras disposiciones de los pactos, Moscú solicita que la Alianza detenga su expansión hacia el este y que Ucrania no se adhiera a ella, un punto sobre el que las dos partes obviamente tienen opiniones opuestas.

Las iniciativas se producen en una situación muy tensa en la que Occidente acusa a Rusia de preparar una intervención en Ucrania, mientras que Moscú denuncia la militarización del país vecino por parte la Organización del Tratado del Atlántico Norte.

¿Es posible la firma de un acuerdo que ayude a rebajar el nivel de tensiones entre Rusia y EE.UU.?

¿Qué propone Moscú?

El pacto propuesto por Moscú a Washington consta de ocho artículos. El primero de ellos estipula que ambas partes deben actuar con base en los principios de seguridad indivisible y no provocar daños a la seguridad mutua; el segundo, que tanto Rusia como EE.UU. procuren que cualquier organización internacional, alianza militar o coalición en las que participe una de las partes respeten los principios contenidos en la Carta de las Naciones Unidas.

Otros puntos prevén excluir la expansión de la OTAN hacia el este, no admitir en esa alianza militar a Estados que fueron miembros de la URSS, no utilizar el territorio de otros Estados para atacar a la otra parte, no desplegar tropas y armamento en zonas donde esto sería percibido como una amenaza, no usar bombarderos pesados ni buques de guerra fuera del espacio aéreo y las aguas territoriales nacionales o internacionales, no desplegar misiles terrestres de alcance corto o medio fuera del territorio nacional o en áreas desde donde puedan alcanzar objetivos de la otra parte y, finalmente, no capacitar al personal militar ni a civiles de países no poseedores de armas nucleares en el uso de ellas.

La versión del acuerdo para la OTAN consta de nueve artículos y es parecido al documento propuesto a Washington. Asimismo, las autoridades rusas insisten en que la Alianza retire todas las tropas y todo el equipo militar que fueron desplegados en territorios de los países que se adhirieron a la organización después de 1997.

Ambos documentos fueron entregados este miércoles a la subsecretaria de Estado para Asuntos Europeos y Euroasiáticos de EE.UU., Karen Donfried, y enviados al día siguiente a los miembros de la OTAN.

Desde la Casa Blanca señalaron que vieron las propuestas de Moscú y las discuten con sus socios europeos. A su vez, la ministra de Defensa de Alemania, Christine Lambrecht, señaló que los miembros de la OTAN abordarán las propuestas de Rusia, mientras que hizo hincapié en que la organización no permitirá que Moscú le «dicte» su postura.

«Devolver la vida a un paciente»

Comentando las propuestas de Moscú, Andréi Baklitski, científico superior del Instituto de Investigaciones Internacionales en el Instituto Estatal de Relaciones Internacionales de Moscú (MGIMO) y consultante del ‘think tank’ PIR-Center, dijo al periódico Kommersant que, aunque el agudizamiento de la situación en torno a Ucrania fue «el motivo formal para las propuestas rusas», la mayoría de los artículos abordan aspectos más amplios. «Rusia expresó de hecho un guion alternativo del desarrollo de las relaciones con la OTAN desde 1997 y propone a EE.UU. y a la Alianza pasar a ese guion», declaró, aunque sin embargo opina que «nadie se hace ilusiones sobre la posibilidad de reescribir casi un cuarto de siglo de relaciones en cualquier corto plazo».

Por su parte, Fiódor Lukiánov, presidente del Consejo ruso para la Política Exterior y de Defensa, comparó las propuestas de Rusia con el uso de un desfibrilador: «Una desesperada acción de ‘shock’ para devolver la vida a un paciente». «Hay que suponer que [las autoridades] del Kremlin opinan que estas relaciones están muertas, no pueden ser peores y la última opción es intentar volver a poner en marcha el motor con medidas radicales», indicó en ese contexto.

En su opinión no hay que esperar el entendimiento de EE.UU. y la OTAN, ya que ni el uno ni la otra «ven una amenaza de un nivel que les obligue» a iniciar negociaciones sobre unas «solicitudes tan radicales». Por lo tanto, sostiene que hay que esperar pasos de Rusia para informar a la otra parte sobre la seriedad de la situación. Otro plan de Rusia, según Lukiánov, puede consistir en que Moscú formule solicitudes que son imposibles de aceptar para luego adoptar la postura de que trató de manejar la situación pero la parte contraria se negó.

Al mismo tiempo, el experto no descarta la posibilidad de que EE.UU. negocie, aunque considera que es «menos probable».

Adhesión de Ucrania

Hablando sobre la solicitud del Kremlin de que Ucrania no se adhiera a la Alianza, cabe recordar que en 1990 el entonces presidente de EE.UU., George H. W. Bush, y los líderes de Alemania, Francia y Reino Unido prometieron al mandatario la URSS, Mijaíl Gorbachov, que la OTAN no se expandiría hacia el este. Sin embargo, el compromiso no se documentó en ningún acuerdo firmado.

Además, la condición de Ucrania como país no perteneciente a ningún bloque se estableció durante del proceso de la salida de la República Socialista Soviética de Ucrania de la URSS. Todos los documentos en los que se basó la creación del nuevo Estado tienen como fundamento la Declaración sobre la Soberanía de Ucrania de 1990, que prohíbe que Kiev se adhiera a ninguna alianza militar.

El corresponsal militar de TASS, el coronel en reserva Víktor Litovkin, destacó a Al Jazeera que el acercamiento de la Alianza a las fronteras de Rusia plantea una amenaza para la seguridad de Moscú e hizo hincapié en que la organización usa todos los pretextos para desplegar sus fuerzas cerca del país.

Litovkin considera que Moscú no tolerará los vuelos de cazas y bombarderos con ojivas nucleares cerca de su territorio.

Por su parte, Alexéi Podberiozkin, director del Centro de Estudios Militares y Políticos de MGIMO, reiteró que EE.UU. usa Europa oriental como un trampolín para ejercer presión militar y política sobre Rusia.

T/RT/LRDS

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