
Durante un Consejo de Ministros, el presidente de Colombia, Gustavo Petro, sugirió un presunto bombardeo desde Ecuador en la frontera común, luego de que se confirmara el hallazgo de una bomba presuntamente lanzada desde una aeronave. Esta denuncia ocurre en medio de una creciente tensión diplomática y comercial que afecta a ambas naciones andinas.
Petro subrayó que no se trata de grupos armados, sino de acciones directas que violan la soberanía nacional. El mandatario colombiano detalló que actualmente se está llevando a cabo una investigación para determinar la procedencia exacta de la bomba, sin embargo, ratificó su sospecha de que «están bombardeándonos desde el Ecuador y no son los grupos armados»
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De acuerdo con el mandatario, existe una grabación del hecho que se va a hacer pública pronto sobre el hecho y confirma que se han presentado muchos estallidos.
Por su parte, el presidente de Ecuador, Daniel Noboa, y la canciller Gabriela Sommerfeld, negaron haber atacado territorio colombiano, alegando que las operaciones militares se ejecutan exclusivamente en suelo ecuatoriano contra supuestos campamentos de infraestructura guerrillera, calificando de falsas las acusaciones del presidente colombiano.
«Lo que le puedo confirmar es que el Ecuador en efecto tiene operaciones de ataque a campamentos de grupos irregulares; no son ecuatorianos, son grupos que pasan nuestra frontera desde Colombia, pero están ubicados en territorios ecuatorianos», afirmó Sommerfeld
La relación entre Colombia y Ecuador atraviesa una crisis diplomática y comercial que se intensificó a comienzos de 2026. Esta situación se originó por las tensiones políticas entre los Gobiernos de Gustavo Petro y Daniel Noboa.
El punto de quiebre fue la decisión de Ecuador de imponer aranceles de hasta el 30 por ciento a productos colombianos, bajo el argumento de desequilibrios en la balanza comercial y cuestionamientos a la cooperación en seguridad y lucha contra el narcotráfico.
En respuesta, Colombia adoptó medidas recíprocas, incluyendo aranceles similares a bienes ecuatorianos y la suspensión de exportaciones de energía eléctrica hacia Ecuador. Este recurso es clave para el sistema energético ecuatoriano.
La disputa se trasladó también al sector petrolero, con incrementos en tarifas para el transporte de crudo colombiano por territorio ecuatoriano, afectando la logística de exportación y encareciendo los costos para empresas como Ecopetrol. La escalada continuó con el endurecimiento de las medidas comerciales. Ecuador elevó los aranceles hasta el 50 por ciento, mientras Colombia mantuvo su postura de reciprocidad.
Esto configura un escenario de «guerra comercial» entre dos socios andinos con un intercambio comercial que supera los 2.000 millones de dólares anuales. Aunque el peso relativo de este comercio no es determinante para ambas economías, sí impacta a sectores específicos, especialmente en zonas de frontera, donde el intercambio es más dinámico, cita Telesur.




