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Análisis/ Justo Cuño reivindica la patria grande como tarea histórica de América Latina

El historiador participó en Pulsando a Venezuela, por La Radio del Sur, donde analizó la integración regional, la doctrina Monroe y la identidad histórica venezolana

El profesor, filósofo y doctor en Historia de América, Justo Cuño, afirmó que la identidad latinoamericana y la integración regional constituyen tareas vigentes frente a los desafíos geopolíticos actuales.

Sus declaraciones fueron ofrecidas en el programa Pulsando a Venezuela, conducido por la periodista, Nieves Valdez, y transmitido por La Radio del Sur.

Durante la entrevista, el historiador recordó su primera visita al país en el año 2000, cuando “acababa el comandante Chávez de ganar las elecciones”. En ese momento, señaló, percibió “la imagen, la sensación de la inestabilidad” tras vivir un episodio de violencia en Caracas.

No obstante, quince años después encontró “una Venezuela absolutamente diferente”. Destacó que el país había recuperado “el orgullo nacional, el orgullo de la patria” y la valoración de su propia historia como eje de cohesión colectiva.

PATRIA GRANDE Y PROYECTO INCONCLUSO

El académico reivindicó la visión integradora de América Latina impulsada por Francisco de Miranda y desarrollada por Simón Bolívar. Recordó que Miranda concibió una “Colombia universal” y que Bolívar intentó convertir ese ideario en una realidad diplomática y política.

“Tenemos que construir algo para enfrentarnos a ese poder brutal que se está configurando en el norte”, afirmó al describir la percepción estratégica de los libertadores.

Sin embargo, lamentó que ese proyecto no se consolidara. Consideró que parte de las dificultades actuales responden a la fragmentación regional y a élites que “han vivido de espaldas completamente al pueblo”.

DOCTRINA MONROE Y MUTACIONES DEL INTERVENCIONISMO

Al referirse a los acontecimientos del 3 de enero en Venezuela, Justo Cuño sostuvo que “nadie hubiese deseado y nadie desea lo que ha sucedido”, en alusión a un hecho que, por su impacto y trascendencia, marcó un nuevo punto de tensión en la historia contemporánea del país. Sin embargo, insistió en que, desde la perspectiva histórica, estos episodios no pueden analizarse como fenómenos aislados.

En ese sentido, afirmó que lo ocurrido debe entenderse como parte de un patrón más amplio de actuación estadounidense en la región. “Estados Unidos no puede renunciar a la doctrina Monroe. La doctrina Monroe forma parte constitutiva de su identidad”, señaló, al explicar que esa política ha mutado en sus formas, desde la estrategia del “gran garrote” hasta la denominada “política de buena vecindad”, pero mantiene objetivos estratégicos similares a lo largo del tiempo.

Asimismo, consideró que, frente a coyunturas adversas, la respuesta histórica del pueblo venezolano ha sido la resistencia. “No es que la historia nos dé una esperanza, es que nos enseña además una regla”, expresó, al subrayar que tras cada crisis el país ha logrado sobreponerse y continuar avanzando en la construcción de su identidad y soberanía.

VENEZUELA COMO IDENTIDAD HISTÓRICA

El historiador definió a Venezuela como “el Edén de las revoluciones” y afirmó que el proceso político reciente rescata una identidad histórica profunda. “No llevamos 25 años, llevamos 200”, expresó al referirse a la continuidad del espíritu emancipador.

Cuño envió “un afectuoso abrazo de resistencia” al pueblo venezolano y sostuvo que la historia demuestra una constante: tras cada coyuntura adversa, la nación ha resistido y ha continuado avanzando.

HISTORIA Y HUMANIDADES COMO FUNDAMENTO

Cuño sostuvo que el desarrollo de las sociedades no puede desligarse de las humanidades. “Somos humanos. Eso es lo primero. Y a partir de ahí tenemos que construir”, expresó. A su juicio, el pensamiento crítico que nace de la filosofía y la historia posee un carácter transformador.

En ese sentido, afirmó que las humanidades “son insurgentes” porque impulsan la capacidad de cuestionar y transformar la realidad. Por ello, advirtió que excluir la filosofía de los planes de estudio no es una decisión inocente, sino una forma de limitar herramientas críticas en la sociedad.

Finalmente, explicó que la historia se interpreta desde el presente. “Los historiadores vivimos en el presente. E interpretamos desde el presente hacia el pasado”, indicó, subrayando que cada época resignifica los mismos acontecimientos.

T/LRDS

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