
Uno. Reconocimiento. Estados Unidos reconoce al gobierno de la presidenta encargada Delcy Rodríguez como la legítima autoridad de Venezuela. Es el mismo EEUU que, hace siete años, desconoció al presidente Nicolás Maduro. ¿Un cierre de ciclo o solo tantito así?
Dos. Desconocimiento. Por ser mutuamente excluyentes, la decisión anula el reconocimiento a opositores que se habían asumido como gobierno interino y, mediante tal artimaña, se robaron hasta los clavos de la cruz del patrimonio venezolano en el exterior. ¿Ahora les sale amnistía?
Tres. Entre abogados. Reporta William Castillo que la decisión de Trump puso a trabajar a grandes bufetes de EEUU que representan al interinato, pues sus corruptos clientes quedaron colgando de la brocha. Ojo: no es un solo bufete, sino varios, porque ni para robar andan juntos.
Cuatro. Chivo grande, chivitos. Los mismos gobiernos (y gobiernillos) que, siguiéndole los pasos a EEUU, desconocieron a Maduro la década pasada, ahora tendrán que imitarlo de nuevo y reconocer a Delcy. “Por donde salta el chivo grande, saltan los chivitos”, decía mi sabia madre.
Cinco. Autogol de chilena. La posesión de José Antonio Kast fue el inicio —dicen— de una gira mundial de la Premio Nobel, antes de volver a Venezuela. Le dieron las llaves de la ciudad de la que van a patear a miles de compatriotas. Un autogol da pena, pero si es de chilena, peor.
Seis. Ninguneada. Protocolarmente, la reaparición no fue tan triunfal como ella esperaba. Si en EEUU la ningunearon con el desconocido Enrique Márquez, en Chile la pusieron a competir con el insustancial Juan Guaidó, cuyo interinato acaba de ser revocado. ¡Ya es abuso, weón!
Siete. Boricadas. Gabriel Boric hizo su performance de izquierdista hípster al abandonar La Moneda. Se quitó el saco y la corbata y se fue manejando a su casa. Detrás deja, hecha pedazos, la oportunidad histórica que lo llevó al poder, ahora en manos de un ultrafacho. ¡Qué boricada!
Ocho. Lula indefendible. Dice Lula que no basta con un cese el fuego en Irán, sino que el sur global debe armarse para evitar que los poderosos le impongan su voluntad por la fuerza. ¿Es el mismo Lula que bloqueó el ingreso de Venezuela a los BRICS en 2024? No parece.
Nueve. Arepazo. El cubil gastronómico del exilio mayamero recibió una visita presidencial. Los presentes se derritieron como mantequilla en budare. No hay reportes de que alguien le haya preguntado por el TPS o las redadas del ICE. Se limitaron a recomendarle una reina pepiada.
Diez. Convivencia sindical. La marcha sindical del 12 de marzo fue la primera no chavista que llega hasta la Asamblea Nacional en años. Una delegación entró y descargó su rabia contenida, incluyendo gritos, manotazos en la mesa de diálogo y un ultimátum. Pura convivencia.
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