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Análisis/ El 3 de enero y el quiebre del orden geopolítico global

Vladimir Adrianza analiza el giro estratégico de Estados Unidos y el impacto del 3 de enero en la dinámica internacional

Desde la mirada del analista internacional, Vladimir Adrianza, el escenario global sufrió un punto de inflexión tras los acontecimientos del 3 de enero de 2026.

Así lo explicó durante una entrevista realizada por la periodista, Nieves Valdez, durante su programa Pulsando a Venezuela, que semanalmente transmite La Radio del Sur. En el espacio, Adrianza explicó que hasta diciembre de 2025 el mundo avanzaba hacia una configuración multicéntrica y pluripolar. Sin embargo, ese rumbo se quebró abruptamente.

Según Adrianza, Estados Unidos optó por “repartirse el mundo a tres pedazos”, promoviendo una visión tripolar impuesta por la fuerza. “Esa visión tripolar sobre el mundo es la que ellos han intentado implantar a partir de lo que fue la invasión a Venezuela el día 3 de enero del 2026”, afirmó.

EL QUIEBRE DEL 3 DE ENERO Y EL USO DE LA FUERZA

El analista sostuvo que ese día marcó el paso de una guerra no convencional a la aplicación directa de mecanismos militares clásicos. “Esa concepción acaba de tener un quiebre el día 3 de enero de este año”, señaló. A su juicio, Washington recurrió a la fuerza porque “no tenían absolutamente nada más con qué negociar”.

En ese contexto, Adrianza indicó que el discurso sobre libre mercado y competencia quedó vacío. “Acaban de demostrar que no tienen con qué competir”, sentenció. Por tanto, explicó que la imposición de voluntades pasó a depender del uso directo del poder militar.

DE LA GUERRA HÍBRIDA AL CARÁCTER KINÉTICO

El entrevistado enmarcó esta etapa dentro de un proceso histórico más amplio que se remonta a finales del siglo XX. Recordó que Venezuela ha sido objeto de diversas modalidades de agresión, desde golpes de Estado hasta guerra mediática.

Ahora bien, subrayó que el momento actual introduce un concepto clave. “Ellos le han dado un término y la llaman el carácter kinético”, explicó. Ese enfoque, dijo, no es más que “la utilización de un avasallamiento militar para imponer una doctrina”.

DOCTRINA MONROE Y DESTINO MANIFIESTO

Adrianza vinculó el escenario actual con una doctrina de larga data. Afirmó que la doctrina Monroe no es un fenómeno aislado del siglo XIX, sino parte de una construcción ideológica más profunda. “Esa doctrina tiene más de 300 años en gestación”, aseguró.

Recordó que incluso Thomas Jefferson, en 1776, expresaba la ambición territorial de las élites estadounidenses. “Lo único que él sentía es que no iban a tener el tiempo suficiente para tomar todo aquello para su propio dominio”, citó.

IMPERIALISMO, EXCEPCIONALISMO Y FASCISMO

En la entrevista, el analista coincidió con apreciaciones previas del profesor Henry Navas: “La visión fascista que han desarrollado los Estados Unidos no es de ahora”, afirmó Adrianza. Según explicó, esa conducta es intrínseca a su formación histórica.

Además, señaló que el llamado excepcionalismo es una forma encubierta de imperialismo. “Ese excepcionalismo es una forma de decir imperialismo, pero también es una forma de decir fascismo”, sostuvo, al enumerar intervenciones, guerras y atropellos a lo largo del siglo XX.

VENEZUELA: 27 AÑOS DE AGRESIÓN CONTINUADA

El analista enfatizó que Venezuela ha vivido “27 años de agresión continuada”, un proceso que, dijo, no puede analizarse como hechos aislados. A su juicio, responde a distintas fases de una misma estrategia, desde golpes de Estado hasta bloqueos y operaciones mediáticas.

Recordó que durante el siglo XX el país funcionó como una neocolonia petrolera. “Aquí hicieron vida 30 o 40 años figuras como Nelson Rockefeller”, indicó, al señalar la subordinación de gobiernos de la Cuarta República a intereses externos.

DEL CARACAZO A LA RUPTURA POLÍTICA

Adrianza situó el estallido social del 27 de febrero de 1989 como un punto de ruptura. Explicó que fue la respuesta popular a una deuda externa contraída “en beneficio de conculcar la soberanía económica del país”.

Ese proceso, agregó, derivó en las intentonas militares de 1992 y, posteriormente, en la llegada de Hugo Chávez al poder en 1998. Desde entonces, afirmó, las agresiones adoptaron nuevas formas, incluida la combinación de golpe clásico con guerra mediática, como ocurrió en 2002.

UN REPARTO DEL MUNDO REEDIFICADO

El analista alertó que documentos recientes de seguridad estadounidense plantean un orden impuesto por la violencia. Señaló que, según esas visiones, los recursos del hemisferio occidental serían considerados parte de su área de dominio.

Comparó ese enfoque con el Tratado de Tordesillas. “Es una reedición de ese reparto del mundo”, afirmó, al advertir que se intenta imponer una lógica colonial renovada bajo nuevas categorías estratégicas.

INTEGRACIÓN BLOQUEADA Y DESAFÍO REGIONAL

Finalmente, Adrianza reflexionó sobre las dificultades históricas de América Latina para integrarse económicamente. Explicó que esa fragmentación responde a una herencia colonial que aún persiste.

En consecuencia, sostuvo que el concepto kinético busca reinstalar esa lógica de subordinación. “Pretenden imponerle a todo el hemisferio occidental esa visión”, concluyó, al destacar la necesidad de cooperación, autodeterminación y solución pacífica de los conflictos.

T/LRDS

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