Una red social europea se estrena para competir con X
Estas medidas se enmarcan en un esfuerzo mayor para reducir la dependencia tecnológica frente a Estados Unidos y China

La red social W abrió sus puertas al público este miércoles en versión beta. La firma sueca W Social, constituida como sociedad limitada, lidera un proyecto que nace con la vocación de erigirse en alternativa a X desde parámetros íntegramente comunitarios.
La empresa reúne a un equipo paneuropeo de emprendedores e inversores de distintos sectores y sitúa todos sus centros de datos dentro de las fronteras de la Unión.
La arquitectura tecnológica de esta red social descansa sobre el protocolo AT, el mismo estándar abierto y descentralizado que emplea Bluesky.
Esta base técnica permite que cualquier usuario pueda conocer las reglas de funcionamiento y que la interoperabilidad entre plataformas resulte factible, un enfoque que contrasta con los jardines cerrados de otras compañías.
Uno de los ejes diferenciales de esta red social es la lucha contra las cuentas automatizadas. Para escribir publicaciones o interactuar con otros perfiles resulta indispensable superar un proceso de verificación que acredita a cada usuario como persona real, sin necesidad de entregar datos personales sensibles. Una aplicación independiente gestiona este trámite y protege la identidad de quien se registra.
La plataforma permite el acceso sin autenticación para leer contenidos y seguir a otros miembros, pero la participación activa exige ese sello de humanidad.
Además, quienes deciden mostrar su nombre real obtienen mayor visibilidad en el flujo de publicaciones frente a los perfiles anónimos, aunque todos los mensajes son públicos por defecto.
Un modelo de negocio dual bajo el paraguas normativo europeo
La red social W articula sus ingresos a través de dos pilares. El primero es la publicidad, que opera en estricto cumplimiento del Reglamento de Protección de Datos y de la Ley de Servicios Digitales.
El segundo pilar proviene de los micropagos que los propios usuarios pueden realizar, una vía que reduce la dependencia exclusiva de los anunciantes y abre la puerta a una monetización más directa y transparente.
La fase de pruebas de esta red social arranca con el respaldo simbólico de altos cargos europeos. La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen; el presidente del Consejo Europeo, António Costa, y la presidenta del Banco Central Europeo, Christine Lagarde, figuran entre los primeros perfiles verificados.
Como dato curioso, el estreno de W coincide con un momento de intensa actividad legislativa en Bruselas. A principios de mes, el Ejecutivo comunitario presentó un paquete de normas para fortalecer a las empresas europeas de servicios en la nube y garantizar el suministro de semiconductores.
Estas medidas se enmarcan en un esfuerzo mayor para reducir la dependencia tecnológica frente a Estados Unidos y China.
Bruselas prepara además un plan integral sobre ciberseguridad e inteligencia artificial, lo que refuerza el contexto favorable para una red social que se presenta como la primera gran plataforma construida desde sus cimientos bajo soberanía jurídica e infraestructural europea.
La red social W desembarcó en el entorno digital tras su presentación en el Foro de Davos el pasado mes de febrero. El equipo fundador anticipa que la plataforma irá incorporando nuevas funcionalidades sin modificar sus dos compromisos centrales: la privacidad certificada y la exclusión de robots.





