Veintinueve naciones sellan en Madrid pacto por cultura de Palestina
El pacto, cerrado en el Museo del Prado, busca movilizar fondos y apoyo político ante el deterioro del patrimonio y la asfixia del sector creativo palestino

Madrid se convirtió recientemente en el escenario de un compromiso diplomático sin precedentes enfocado en la identidad palestina.
Representantes de 29 Estados y de la Organización Árabe para la Educación, la Cultura y las Ciencias (ALECSO) estamparon su firma en un documento que trasciende lo simbólico.
La cita tuvo lugar al cierre de una conferencia ministerial de dos días, organizada de forma conjunta por las carteras de Cultura de España y Palestina.
El texto final vio la luz tras intensas jornadas de debate en dos espacios emblemáticos de la capital española. El Museo Nacional del Prado y el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía albergaron a una treintena de delegaciones.
La declaración resultante pone el acento en la necesidad inmediata de un Pacto por la Resiliencia de la Cultura Palestina.
Dicho pacto aspira a ser mucho más que un comunicado de buenas intenciones. Los firmantes buscan tejer una red de protección efectiva que revitalice la vida cultural de Palestina.
El objetivo central es fortalecer la capacidad de resistencia de sus instituciones, preservar un patrimonio milenario y ofrecer un soporte real a los creadores.
Para lograrlo, la declaración insta a movilizar voluntad política y recursos financieros frescos que sitúen a la cultura como eje vertebrador de una hipotética reconstrucción.
La nómina de naciones adheridas a este frente cultural dibuja un mapa diverso y plural. Desde el norte de Europa, con Islandia e Irlanda, hasta el sudeste asiático, representado por Vietnam e Indonesia, el consenso logró atravesar regiones muy distantes.
La lista incluye a potencias europeas como Francia, Italia y Bélgica, junto a países del mundo árabe como Argelia, Kuwait y Siria. Del continente americano, México y Uruguay rubricaron el compromiso, sumándose a una iniciativa que aspira a ser global.
Un escudo para el legado y la memoria
Los firmantes expresaron su preocupación por los constantes ataques que sufren el pueblo y la cultura palestina.
El diagnóstico que subyace en la declaración revela una inquietud palpable sobre el estado de los bienes culturales. El texto manifiesta una preocupación explícita por las consecuencias del conflicto sobre la vida cultural palestina.
Los firmantes señalaron su alarma ante el impacto de las violaciones del derecho internacional en Gaza y las incursiones sobre Cisjordania y Jerusalén.
De acuerdo con el documento, estas dinámicas erosionan de forma directa las instituciones culturales, el patrimonio tangible y los derechos sociales y económicos del pueblo palestino.
La protección de los derechos culturales aparece en el documento como un componente indisociable de la dignidad humana.
El razonamiento de los firmantes se apoya en la convicción de que la cultura opera como un bien público de alcance mundial.
Lejos de ser un adorno prescindible, la declaración la sitúa como un factor crítico para el afianzamiento de la seguridad, la cohesión social y los derechos fundamentales.
Este enfoque sirvió de base para lanzar un llamamiento directo a Estados, fundaciones filantrópicas, organismos financieros y a la sociedad civil organizada.
El llamamiento no busca únicamente fondos de emergencia, sino un cambio de paradigma en la cooperación internacional. La meta es tejer un Pacto Internacional para la Resiliencia de la Cultura Palestina que funcione como un paraguas duradero.
Este mecanismo ambiciona promover la cultura como una herramienta estratégica para salvaguardar la identidad..
En la visión de los promotores, proteger una partitura, un archivo histórico o un taller de artistas en un territorio bajo tensión extrema equivale a preservar la dignidad.
Fuente: Al Mayadeen
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