
La postura manifestada por la gobernante “resulta contradictoria con el espíritu integracionista de la región y con los principios fundacionales de la propia Caricom”, instaurada hace 53 años precisamente en territorio de Trinidad y Tobago”, expresó la Cancillería en un comunicado.
El texto señaló que contrario a su posición, durante la apertura de este encuentro, los líderes regionales “ratificaron su compromiso con la buena vecindad, la cooperación y los valores de unidad” que han regido a esta organización a lo largo de su historia.
La obsesión retórica de la Primera Ministra trinitense hacia Venezuela no representa un consenso nacional en su país, donde son notorias y públicas las posturas de diversos sectores que se desmarcan de su discurso, subrayó.
Añadió que dicha actitud “no sólo compromete las relaciones bilaterales”, sino que lesiona los propios intereses económicos de Trinidad y Tobago, al obstaculizar el desarrollo de proyectos estratégicos conjuntos, de beneficio mutuo para ambos Estados.
La República Bolivariana y la Caricom, destacó, cultivaron lazos de amistad y cooperación estratégica que se profundizaron con el devenir de la Revolución bolivariana; un sentimiento compartido con los pueblos del Caribe y con la gran mayoría de los gobiernos de la región.
El Gobierno venezolano reafirmó su compromiso con los principios de la Diplomacia Bolivariana de Paz.
Reiteró, asimismo, la disposición de “profundizar la cooperación con las naciones caribeñas”, siempre en estricto apego al Derecho Internacional y a la consolidación de América Latina y el Caribe como Zona de Paz.


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