
Para imponer sus proyectos culturales en todo el mundo, el capitalismo tecnológico acelera la atomización de la sociedad mediante la incentivación del narcisismo en el individuo, y su alejamiento respecto a su comunidad. Este fue uno de los principales puntos expuestos por el vicepresidente sectorial de Comunicación y Cultura, Freddy Ñáñez, quien encabezó la activación de la Sexta Línea de Formación y Comunicación desde el Teatro Principal de Caracas.
«La era digital impone un momento de la despolitización de la vida de los individuos, convierte al individuo en un sujeto narcisista que cree que no necesita de los demás para ser feliz, tampoco ir a la reunión del consejo comunal o a la reunión del CLAP porque ‘tengo a un grupo de WhatsApp o Telegram donde desde allí me comunico, y ejerzo la política y no debo caminar ni pasar horas con los demás’», recalcó Ñáñez.
Agentes imperialistas explotan datos de las sociedades
Por consiguiente, racionalizó que este fenómeno conlleva a la atomización de las comunidades, las cuales ostentan un capital político representado en datos informáticos, que son captados mediante redes sociales para su venta a entes estadounidenses como la Agencia Central de Inteligencia (CIA) y el Buró Federal de Investigaciones (FBI), que usan tal información para influir sobre la vida política de las naciones.
«El hecho de que la derecha esté ganando en Argentina, Ecuador […] no es un fenómeno que explique que los pueblos quieran votar por los proyectos políticos que van contra sus intereses populares», argumentó el también ministro de Comunicación. «El fascismo está ligado enteramente al capitalismo tecnológico y a un proyecto cultural que quieren imponer», advirtió.
La atención es un recurso explotable para el tecnocapitalismo
Dicho tecnocapitalismo explota el tiempo y la capacidad de atención como recursos, los cuales facilitan la producción de datos personales a través de la interacción con redes sociales.
«Cada vez que vemos el teléfono estamos regalando a la plataforma nuestras emociones, expectativas, deseos, autoimagen o lo que queremos ser o exhibir para los demás […] quién controla nuestros deseos, efectivamente controla nuestra capacidad de pensamiento y nuestra capacidad de acción», explicó Ñáñez.
«Ahí hay manipulación de datos, ahí hay construcción de narrativas a partir del espionaje y manipulación emocional de sociedades enteras (…) los medios de comunicación digital, dominados por potencias occidentales, presentan como problemática a los países que estamos en revolución y queremos ser libres»; además de establecer un proyecto para crear una humanidad más competitiva, exclusiva y cruel hacia los individuos que no cumplan cierto estándar de «éxito».
Finalmente, señaló que la conferencia se orienta a «entender el campo minado en el que nos movemos nosotros, nuestros hijos, un país entero», y no demoniza a la tecnología digital ni incentiva al Poder Popular a abandonar su uso. reseña VTV.
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