México y Francia suman apoyos para restringir poder del veto en la ONU
En el marco del 81 período de sesiones de la Asamblea General, celebrada en Nueva York, ambos países copresidieron una reunión ministerial con Estados que promueven la iniciativa

México y Francia reafirmaron su determinación de continuar los esfuerzos conjuntos para ampliar el respaldo a la declaración política que propone suspender el uso del veto en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas en casos de atrocidades masivas.
En el marco del 81 período de sesiones de la Asamblea General, celebrada en Nueva York, ambos países copresidieron una reunión ministerial con Estados que promueven la iniciativa y con otros que recientemente expresaron interés en sumarse a ella.
Según un comunicado conjunto, México y Francia celebraron el anuncio del Reino Unido de adherirse a la declaración política. Londres se convierte así en el segundo miembro permanente del Consejo de Seguridad en asumir voluntariamente ese compromiso, después de París.
La declaración política, presentada inicialmente por México y Francia en 2015, recibió durante los últimos cuatro meses el apoyo de 21 nuevos Estados de África, América Latina y el Caribe, así como de Asia. Con ello, la iniciativa alcanza el respaldo de 128 países.
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Ambas naciones sostuvieron que el apoyo a la propuesta demuestra el compromiso de garantizar que el Consejo de Seguridad pueda ejercer plenamente su responsabilidad en el mantenimiento de la paz y la seguridad internacionales.
La iniciativa plantea que los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad, Estados Unidos, Rusia, China, Reino Unido y Francia, se abstengan de utilizar su poder de veto cuando se produzcan atrocidades masivas, como genocidios, crímenes de lesa humanidad y crímenes de guerra.
El derecho de veto ha formado parte del funcionamiento del Consejo de Seguridad desde la creación de la ONU hace más de ocho décadas. Este órgano tiene la responsabilidad principal de mantener la paz y la seguridad internacionales.
Sus críticos sostienen que el mecanismo suele utilizarse como una herramienta política para proteger intereses nacionales o de aliados estratégicos, lo que puede limitar la capacidad de respuesta de Naciones Unidas ante crisis humanitarias y conflictos armados.
El debate cobró relevancia en los últimos años a raíz de la guerra en Gaza. Diversos sectores cuestionaron que las divisiones entre las grandes potencias y el uso del veto dificultaran la adopción de posiciones consensuadas sobre un alto al fuego, la protección de civiles y la respuesta humanitaria.





