El Sur

Movimientos sociales de El Salvador marchan contra el autoritarismo y exclusión económica

Las organizaciones denuncian que el país atraviesa una crisis estructural marcada por despidos masivos en el sector público, incluyendo al personal de salud del Hospital Rosales

En el marco del aniversario de los Acuerdos de Paz de 1992, miles de salvadoreños marchan este domingo en la capital para denunciar la deriva autoritaria del Gobierno actual. La marcha, convocada por el Bloque de Resistencia y Rebeldía Popular (BRP), partió desde el Parque Cuscatlán con destino a la Plaza Gerardo Barrios. Los manifestantes exigen justicia social frente a un modelo que consideran excluyente y centralista.

Las organizaciones denuncian que el país atraviesa una crisis estructural marcada por despidos masivos en el sector público, incluyendo al personal de salud del Hospital Rosales. Según los convocantes, estas acciones forman parte de un régimen que concentra el poder en beneficio de minorías económicas. El despojo de tierras a comunidades campesinas y la precariedad laboral son otros de los ejes centrales que motivan la protesta ciudadana.

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El BRP y otras plataformas como el MOVIR advierten que existe un discurso gubernamental orientado a deslegitimar los avances democráticos alcanzados tras la guerra civil. Sectores de la sociedad denuncian que se intenta imponer una narrativa de negacionismo histórico para justificar lo que llaman una «democracia totalitaria». Este modelo, aseguran, recurre al miedo y a la persecución de defensores de derechos humanos para perpetuarse.

La jornada también sirve para visibilizar el rechazo al régimen de excepción y la reactivación de proyectos extractivistas como la minería, que atentan contra la soberanía ambiental. Los líderes sociales señalan que, pese a la propaganda oficial, la realidad en las comunidades es de incertidumbre y migración forzada. El abandono sistemático de la agricultura profundizó la dependencia y el hambre en las zonas rurales del país.

Para los manifestantes, el uso de la manipulación mediática y religiosa por parte del Ejecutivo busca ocultar el alto endeudamiento público y la corrupción estatal. Denuncian que la persecución contra el comercio informal y la exclusión de pequeñas empresas de las compras del Estado agudizan la desigualdad. La marcha representa un grito de resistencia de quienes se niegan a aceptar la destrucción de las instituciones democráticas salvadoreñas.

Aunque encuestas de opinión reflejan una alta popularidad para el presidente Nayib Bukele, las organizaciones de base sostienen que el descontento crece en los sectores populares. La conmemoración de la paz se transforma así en una plataforma de lucha contra lo que califican como una «nueva dictadura». Los colectivos reafirman que no cesarán en su empeño por recuperar la justicia social y el respeto a la dignidad humana.

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