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Salud Global: Científicos avanzan en revertir la pérdida de la audición

Una revolucionaria terapia génica demuestra, en el mayor ensayo clínico hasta la fecha, que es posible revertir un tipo específico de pérdida auditiva hereditaria con una sola intervención

‎La tranquilidad de una sala de neonatología oculta, en ocasiones, una realidad que los padres descubren semanas después: su bebé no reacciona a los sonidos. En hasta seis de cada diez casos de sordera congénita, el origen se oculta en un fallo genético.

‎Concretamente, las alteraciones en el gen OTOF impiden la producción de otoferlina, una proteína diminuta pero indispensable para que las células ciliadas del oído interno transmitan las vibraciones sonoras al cerebro. Sin esa conexión, el mundo exterior se convierte en un vacío absoluto desde el nacimiento.

‎Tras años de investigaciones, la ciencia ha trazado una ruta directa para reparar este error biológico: un vector viral inocuo que navega por el torrente sanguíneo hasta la cóclea para depositar una copia funcional del gen OTOF.

‎Esta estrategia, basada en una única inyección en el oído interno, actúa como un parche genético que corrige la falta de otoferlina. La culminación de esta técnica, aplicada en un macroensayo multicéntrico con 42 participantes, revela una eficacia que persiste firme tras dos años y medio de seguimiento, consolidando lo que antes parecía un espejismo terapéutico.

‎Los resultados del estudio, publicados en la revista Nature, dimensionan el impacto de esta innovación. Las pruebas de potencial evocado auditivo registraron mejoras drásticas, moviendo a los pacientes de una sordera profunda a la capacidad de captar conversaciones cotidianas.

‎La evidencia muestra que, transcurridas unas pocas semanas, aquellos que nunca oyeron comienzan a percibir estímulos. La recuperación sensorial se traduce de inmediato en el despertar del habla, otorgando a los niños la posibilidad de desarrollar un lenguaje que su biología tenía secuestrado.

‎La plasticidad del cerebro adulto

‎Los científicos han identificado que el estado de las estructuras cocleares previo a la intervención actúa como un oráculo de la eficacia.

‎Un hallazgo del ensayo derriba un muro generacional en la medicina auditiva. Contrario a la hipótesis arraigada que excluía a los adultos de este tipo de tratamientos, dos de los tres participantes mayores de veinte años mostraron una recuperación tangible de la audición.

‎Aunque la ganancia en decibelios de un paciente de 32 años ha sido más discreta en comparación con la respuesta explosiva de un infante, la reactivación de un sistema auditivo dormido durante tres décadas amplía el horizonte de la terapia más allá de la ventana crítica de la infancia.

‎La homogeneidad en los resultados no es absoluta y ahí radica la siguiente frontera de la investigación. Los científicos han identificado que el estado de las estructuras cocleares previo a la intervención actúa como un oráculo de la eficacia.

‎La medición de las emisiones otoacústicas, un susurro imperceptible que emite el oído sano, predice con alta fiabilidad quién responderá mejor. Además, la arquitectura genética individual y la edad de aplicación emergen como los ejes que dictan la magnitud de la mejora en la percepción del habla en entornos con ruido.

‎El protocolo del estudio también exploró la diferencia entre restaurar la audición en un solo oído o en ambos. Aquellos que recibieron el tratamiento de forma bilateral escalaron posiciones significativamente superiores en las pruebas de lenguaje y discriminación del habla.

‎Esta ventaja dual sugiere que el cerebro integra la información sonora de manera más rica y eficiente cuando recibe estímulos simétricos, un dato vital para futuros protocolos de intervención en bebés diagnosticados con la mutación.

Fuente: Almayadeen

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