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Boris Johnson renunciará al cargo de Primer Ministro británico

El primer ministro de Reino Unido, Boris Johnson, anunció este jueves su dimisión tras el último escándalo que sacudió a su gobierno y provocó una cascada de renuncias en el Ejecutivo.

«Es clara la voluntad de los parlamentarios del Partido Consevador de que haya un nuevo líder del partido y, por tanto, un nuevo primer ministro», dijo Johnson en una declaración pública.

«Permaneceré hasta que un nuevo líder sea elegido», declaró, agregando que el proceso para elegir ese nuevo líder comenzará la próxima semana.

Se suma crisis económica

Boris Johnson llegó al poder mediante una alianza pro-brexit con mensaje patriótico y unificador que le dio una aplastante mayoría parlamentaria en las elección de diciembre de 2019: unas semanas más tarde, el Reino Unido dio un adiós definitivo a la UE.

Dos años y medio más tarde el Reino Unido camina hacia la recesión con el nivel de inflación más alto en 30 años y un descontento laboral que ha convertido el respiro veraniego de este país de clima endiablado en un infierno. Es cierto que en el medio estuvo la pandemia y la guerra ruso-ucraniana. Es lo que pasa en todo el mundo occidental (no tanto en Oriente: en China están bajando las tasas de interés), pero en el Reino Unido todo esto se agravó con el Brexit.

La promesa era que el Reino Unido recuperaría la libertad y profundizaría su alcance económico global y su relación con la misma UE. La realidad es otra. En abril un estudio de la London School of Economics, señaló que las exportaciones al continente habían disminuido en un 30%. En la pequeña y mediana industria se siente el impacto por el paso de un mercado único europeo con el que podían comerciar libremente a uno plagado de trabas y restricciones.

Una nota de la BBC basada en entrevistas con 12 empresarios de distintos sectores resumió sus opiniones así: “Enorme caída de las ventas, ya no somos competitivos en Europa, es frustrante y da miedo”. Si a esto se le suma la amenaza del gobierno de Johnson de desconocer el acuerdo al que llegaron como parte del Brexit para Irlanda del Norte que el bloque europeo considera una violación del derecho internacional, el futuro no se ve promisorio.

Con la economía a la baja, la crisis del gobierno de Johnson se está convirtiendo en una de esas tormentas perfectas que de un día a otro se convierten en huracanes. Ni el testarudo narcisismo del primer ministro, ni toda su confianza de “public school boy” le servirán de mucho. Hoy la pregunta no es si se va sino cuándo y cómo.         

T/ BBC Mundo/Página12/ LRDS

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