El Sur

Estudio reveló alta presencia de microplásticos en aguas interiores de Chiloé

Científicos tomaron muestras de sedimento marino en 36 lugares diferentes y en todos se obtuvo el mismo resultado, esto es, contaminación por microplástico.

Un estudio publicado en la revista Science of the Total Environment, reveló la presencia de microplásticos en las aguas interiores de Chiloé. Según se informó, los científicos tomaron muestras de sedimento marino en 36 lugares diferentes y en todos se obtuvo el mismo resultado, esto es, contaminación por microplástico.

Los estudios de microplásticos sobre sedimentos marinos no habían sido desarrollados en Sudamérica hasta esta tesis de pregrado del estudiante de Biología UdeC, Alberto Jorquera, titulada Physical and anthropogenic drivers shaping the spatial distribution of microplastics in the marine sediments of Chilean fjords.

El director de este trabajo fue el Dr. Mauricio Urbina Foneron, académico del Departamento de Zoología de la Facultad de Ciencias Naturales y Oceanográficas de la Universidad de Concepción y también investigador del Instituto Milenio de Oceanografía, quien explicó que una de las sorpresas del estudio fue la alta presencia de microplásticos en todas las muestras.

Así, del total hallado, un 88 por ciento correspondió a fibras, un 10 por ciento a fragmentos y el 2 por ciento restante a plásticos como el celofán y los PET. En ese sentido, la investigación detalló que el 40 por ciento de la variabilidad en la prevalencia de microplásticos se ve reflejada en la combinación de las corrientes marinas y la actividades de la salmonicultura (industria salmonera).

«El problema de los microplásticos es que dado su tamaño y ubicación, es muy probable que se incorporen a la cadena alimentaria de otras especies», puntualiza el estudio, que pone como ejemplo a la centolla, que se ubica en esta zona y suele alimentarse de sedimento marino, el que, en este caso, está contaminado en un alto porcentaje con microplásticos.

Resultados en detalle

Al igual que en una columna de agua, todas las muestras de sedimentos a lo largo de las 36 estaciones tenían microplásticos, variando aproximadamente desde 120 ítems por kilo de sedimento hasta 10 ítems.

Como anécdota, el Dr. Urbina recordó que les había comentado al equipo que el área que está en la Boca del Guafo, entre las Guaitecas y Quellón, debía ser la zona control, porque no vive nadie y no hay salmonicultura. Para su sorpresa, la concentración más grande de microplásticos estaba presente ahí, en el lugar más prístino en términos de actividad humana.

Urbina detalló que luego empezaron a ver las variables que explican abundancia y distribución, haciendo una correlación espacial, donde microplásticos y los otros datos se ponen en el plano del área (punto a punto, latitud-longitud).

Para sorpresa del equipo investigador, «lo primero que encontramos es que la zona de los asentamientos humanos, que se supone es desde donde viene la mayor cantidad de microplásticos, no estaba explicando la abundancia y distribución de estos. La densidad humana no explicaba que hubiera microplásticos en los sedimentos, claro que analizado por sí solo; ahora bien, cuando le pusimos salmonicultura, aunque muy poco representativo, la actividad salmonera sí lograba explicar significativamente una mayor cantidad de microplásticos», manifestó el docente.

T/El Ciudadano/LRDS

Publicaciones relacionadas

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Botón volver arriba