Columnas

La espada de Bolívar y don Felipe VI

Un inmenso escándalo se ha producido en buena parte del mundo occidental y particularmente, en España y en diversos países de la América antes española, debido a que la primera orden impartida por el actual Presidente de Colombia, Gustavo Petro, ha sido traer hasta la tarima de transmisión de mando, la espada de Simón Bolívar que se encontraba en el Palacio de Nariño.
El momento no pudo ser más simbólico pues el hoy Presidente de Colombia, Gustavo Petro, se disponía a juramentar en su cargo a la Vice-Presidenta, Francia Márquez, primera mujer que ocupa ese cargo en ese país y mas, cuando ella en si representa los vestigios de la odiosa, oprobiosa y repugnante esclavitud, institución implantada por los europeos por más de 300 años en el Nuevo Mundo, con miras a garantizar los beneficios de la clase dominante, la minoría blanca, quien a su vez, proporcionaba grandes beneficios a la blanca Europa y particularmente en nuestro caso, a la corona española.
De acuerdo a las imágenes transmitidas, al parecer el único invitado que se encontraba en la tarima, que no se levantó de su asiento, fue el actual rey de España, don Felipe VI y la verdad, esperar que alguien que representa el oscuro legado colonial de la España Imperial en América, hubiese tenido el más mínimo gesto de respeto ante un símbolo que para muchos y muchas en estos lados del mundo es sagrado, es realmente pensar en un imposible.
A juicio del suscrito, no se trataba de un problema de protocolo, no, ¡ definitivamente no !. El problema estriba en de los intereses que representa el rey de España aun hoy día, una España cuyas clases dominantes, aun añoran el pasado colonial que vivieron durante más de 300 años y de allí su defensa del supuesto legado histórico de la barbarie que protagonizaran en el entonces los llamados conquistadores en el Nuevo Mundo.
Para tratar de explicar el porqué del hecho, nos pasearemos solo por el siguiente argumento. Para inicios del siglo XIX, tiempo en que empezaban a cuajar en la América antes española, las ideas independentistas, la corona española percibía desde sus colonias americanas, dos terceras partes (2/3) de los ingresos del Estado monárquico español y además, representaba el grueso de sus dominios territoriales coloniales.
Hasta ese momento, España había sido por más de 300 años, la primera potencia occidental del planeta y la que disfrutó principalmente, los beneficios de la colonización de buena parte del Abya Yala. Perder estos activos fue fatal para el Imperio Español que lo llevó a su definitiva caída. La gesta independentista asestó el golpe mortal a dicho imperio y por supuesto, dicha gesta estuvo liderada por venezolanos como Francisco de Miranda y a posteriori, indiscutiblemente, por el gran héroe de la América Meridional, Simón Bolívar.
Sin los recursos provenientes de América, hoy sabemos que la Europa entera no hubiera podido progresar en aquel entonces, pues fue a expensas del saqueo de oro, plata, perlas y piedras preciosas, realizado en todo el continente a lo que se suma, la explotación de las tierras americanas mediante la hacienda, la servidumbre y la esclavitud, que la blanca Europa y sus clases dominantes, construyeron la economía y las finanzas necesarias que catapultaron a muchas de sus potencias coloniales, durante más de tres siglos, hecho que tiene su repercusión hasta hoy día.
España particularmente, que hoy se encuentra a la saga de los países de la Unión Europea, junto a Portugal, sin duda son dos de los países mas atrasados de la Unión Europea.
Europa, fue en pleno, la principal beneficiada por más de tres (3) siglos de extracción de importantes recursos en el marco del mercantilismo económico reinante en esa época.
España, cuya viabilidad económica ha sido cuestionada por economistas españoles durante las últimas dos décadas, se enriqueció de la inmisericorde extracción de recursos de toda América, en la cual, llegó a tener posesiones que van desde el actual estado de Washington en los Estados Unidos hasta la Patagonia, territorio que comparten las Repúblicas de Argentina y Chile.
En la mente del monarca
En definitiva, todo esto debe haber pasado por la mente del monarca español al momento de no levantarse de su asiento; la imagen de la España imperial y la España actual, que se encuentra a la saga de los países de Europa y totalmente subordinada a los designios de los EE.UU. Todo esto debe haber pasado por la mente del monarca.
Consolándose solamente, con la existencia aun de una mentalidad colonizada y virreinal en la República de Colombia de hoy, la cual, forma parte del pensamiento subordinado y santanderiano de esa oligarquía, quienes han llenado de terror al territorio de la antigua Nueva Granada, imponiendo a sangre y fuego su hegemonía al pueblo colombiano.
A más de 200 años de la independencia política, lograda de la mano del Gran Bolívar en 1819, este pensamiento lacayo aun vive en los altos estratos otrora virreinales, del vecino país.
Quien fue «El Precursor» de la independencia suramericana fue oriundo de la Capitanía General de Venezuela, Sebastián Francisco de Miranda. Fue él, quien influyó decisivamente en prohombres del entonces como Simón Bolívar, José de San Martín, Bernardo O’Higgins y José Gervacio Artigas, para llevar adelante la liberación política de todo un continente.
Luego, junto a próceres citados, los pueblos de las otrora colonias españolas, fueron los artífices de la magna gesta, misma que no solo fue una gesta de independencia política, sino también una revolución social en si misma.
Tocó a Simón Bolívar desde Venezuela, concretar la independencia política de Sur América en pleno, con la valiosa colaboración militar y diplomática de Antonio José de Sucre, también venezolano. En esta gesta, participaron mujeres como Manuela Saenz (Ecuador) y Juana Azurduy (Alto Perú), con destacadas actuaciones a las que nos referiremos en otras entregas.
Antonio José de Sucre, el Gran Mariscal, le tocó la inmensa responsabilidad de conducir a los ejércitos libertadores a la gran victoria de Ayacucho, batalla que selló la independencia política de todo el continente suramericano.
Boyacá, Carabobo, Pichincha, Junín y Ayacucho, se alzan imponentes desde nuestra historia, para recordarle al mundo que la región en pleno, logró su independencia política de la potencia colonial ocupante (España) desde el primer cuarto del siglo XIX, mientras que otros países del mundo, colonias de diferentes estados europeos, tuvieron que esperar hasta luego de la II Guerra Mundial, para lograr su emancipación.
La reflexión del rey
El actual rey de España, don Felipe VI, es consciente de todo lo anterior y de mucho, pero mucho más. Era imposible esperar que él tuviera el mas mínimo gesto de reconocimiento y respeto por el símbolo de una lucha que representó la ruina de la España colonial, aquella que Carlos V se ufanaba en decir, que «en sus dominios nunca se ocultaba el sol».
Hoy, cuando otros Estados europeos han logrado derogar la institución de la Monarquía, en España aún está presente, exhibiendo a una familia real, corrupta y parásita del trabajo de los españoles desde hace décadas y que degrada a su ciudadanía al simple papel de «súbditos».
Bolívar y el golpe mortal al imperio español
Fue la gesta libertaria liderada por el Gran Bolívar, nuestro indiscutible héroe, la que asestó el golpe fatal al entonces Imperio Español, quedando apenas fragmentos del mismo en las Antillas, Cuba y Puertos Rico, y en Filipinas en el Pacífico, posesiones que terminaría por perder en el transcurso del Siglo XIX.
El pensamiento de Simón Bolívar, fue mucho mas allá de las victorias antes referidas. Pretendía una Sur América de habla hispana, unida; una unión de repúblicas con autodeterminación y capacidades para defender su posición ante el mundo, con tratados de comercio entre las mismas y que habiendo eliminado la oprobiosa institución de la esclavitud, exaltara la educación de todos sus ciudadanos.
Una Unión de Repúblicas que dispusiera de 100.000 hombres en armas y de una Escuadra Naval, para defender su soberanía e independencia, comprometiendo a todos los pueblos en su defensa, lograda por cierto con tanto esfuerzo. El Libertador «Simón Bolívar» fue visionario al exclamar: «Si no nos llamamos al orden y a la razón, un nuevo coloniaje legaremos a la posteridad».
Y así ha sido, otro coloniaje fue lo permitido por los que dirigieron la política de las nacientes repúblicas, luego de la partida física de El Libertador de América.
La tarea pendiente
Mucho de lo que pretendía Bolívar para la defensa de las soberanía y autodeterminación de las naciones liberadas, es tarea pendiente aun en la América Latina, cuya desunión y la falta de visión de sus clases privilegiadas, la han llevado a mantener el rol de periferia occidental, que hoy día ocupa.
Hoy, mientras los Estados Unidos libra una lucha por sostener su hegemonía mundial, la América Latina aun no termina por despegar y mantiene su rol de periferia en el concierto de las naciones, debatiéndose actualmente, entre la hegemonía de los EE.UU. y los intereses de China, así como, en los estertores de los intereses coloniales de las clases dominantes del viejo continente.
Bolívar aun tiene que hacer en América Latina
Por tanto, es mucho lo que aun tiene que hacer la «Espada de Bolívar» en la América Latina como símbolo de independencia y soberanía, desde el Río Bravo hasta la Patagonia, desde el Océano Atlántico hasta el Pacífico, ya no para echar a la España imperial de nuestro territorio continental e insular, sino para alcanzar la mayor suma de felicidad posible, mayor suma de seguridad social y la mayor suma de estabilidad política, objetivos los cuales pasan por defender la independencia y soberanía de los pueblos de la región en pleno, para el uso y disfrute de nuestras potencialidades.
Hoy, la «Espada de Bolívar» simboliza la conciencia de las masas latinoamericanas y particularmente, durante los últimos 30 años y un poco más, expresada en el coro que canta la frase: ¡ Alerta, alerta, alerta que camina, la Espada de Bolívar por América Latina !
Significa vencer el neocolonialismo, el imperialismo, la desunión y la dependencia estructural en toda la región, mediante el desarrollo de nuestras fuerzas productivas que integradas deberían proporcionar la mayor suma de felicidad posible y la mayor suma de seguridad social para nuestros pueblos, junto a la mayor suma de estabilidad política para cada Estado de la región y para la región en pleno.
Para lograrlo, necesitamos el mayor grado de desarrollo de nuestras capacidades productivas (desarrollo industrial), la preservación y el control de nuestros recursos naturales, la decolonización del pensamiento de los pueblos y élites, así como, desarrollar las capacidades de defensa integrada en nuestra región, para que no se repitan muchos de los incidentes de nuestra historia común en los últimos 200 años.
T/ Dr. Vladimir Adrianza Salas

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