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La Salud pública en Venezuela, antecedentes y la construcción de las bases de la medicina social y colectiva

Durante los últimos años de la década de los ochentas y todos los años noventa del siglo XX, en Venezuela, así como en la mayoría de los países de América Latina, con la excepción de Cuba; se aplicaron las medidas neoliberales impuestas por el Banco Mundial (BM) y el Fondo Monetario Internacional (FMI) (Muntaner, Salazar, Rueda y Armada, 2006).

La Salud Pública en Venezuela ha sufrido a través de los años, sobre todo las últimas dos décadas del siglo pasado un fuerte impacto del Neoliberalismo, quien se basa en quitarle el financiamiento a los servicios básicos entre ellos la Salud, el financiamiento del estado para propiciar el deterioro que justifique la entrega de estos al capital privado, además de permitir la inversión extranjera y financiada por el FMI y el Banco Mundial, con la idea de generar dependencia y deuda de los países Latinoamericanos en los que Venezuela fue también víctima.

En Venezuela, la aplicación del paquete de políticas neoliberales recomendadas por el FMI y el BM se llamó “el gran viraje” (Fajardo-Cortés y Lacabana, 1993). Condujo a la revuelta popular de 1989 denominada “el Caracazo”, que se detonó por el aumento del costo de la gasolina y del transporte público, en un pueblo con descontento acumulado, lo que dejó cerca de 2,000 muertos por las acciones represivas del gobierno de Pérez (Terris, 1989), y posteriormente, en 1992, hubo dos rebeliones militares encabezadas por el hoy presidente Hugo Chávez y su grupo de acción político – militar, el Movimiento Bolivariano Revolucionario MBR200 (Feo y Curcio, 2004; Harnecker, 2002).

Las políticas neoliberales del FMI fueron adoptadas por los gobierno entreguistas de la Cuarta República

Luego de las rebeliones populares y militares patriotas, nuestro país fue encaminándose hacia una nueva correlación de fuerzas; asume el poder en el año 1.994 el Social Cristianismo con el presidente Rafael Caldera, quien llega con la promesa de liberar al Comandante Chávez, líder del movimiento cívico-militar Bolivariano. El gobierno de este personaje estuvo marcado por la aplicación de las recetas neoliberales anti obreras más grandes de la historia, endeudando más a la nación y precarizando a las y los trabajadores del país, así como privatizando a sus anchas las empresas que aún eran del estado.

A finales del gobierno de Caldera se aprobaron un grupo de leyes sociales relacionadas con la seguridad social, todas con amplio contenido neoliberal. Con éstas se decreta, por ejemplo, la desaparición del Instituto Venezolano de los Seguros Sociales y se da entrada a las administradoras privadas de fondos de pensiones, de salud y de los llamados riesgos laborales. (Provea, 1998; Sanoja, 2000). Organizaciones de derechos humanos denunciaron que con esas medidas se desmantelaba la estructura de protección del derecho a la salud a través de una visión mercantilista, con una organización que apuntaba a consolidar la visión del Estado como un prestador de servicios en el “mercado de la salud” (PROVEA, 1998).

Este período además de que eliminó al seguro social, se incrementó la actividad de las aseguradoras y el libre comercio de la salud con una actividad privada impulsada y financiada desde el estado. Ya la fragmentación dejaba reducido a lo más mínimo al estado.

En diciembre del año 1.998 y despidiendo la década de los 90, asume el poder el movimiento Bolivariano, heredando un estado burgués y extremadamente endeudado, con un congreso y marco jurídico contrario a las políticas sociales y populares con las que se pretendían impulsar cambios desde el movimiento emancipador que recién asumía el control del ejecutivo.

Para 1999, el 67,7% de la población venezolana se encontraba en situación de pobreza. En 1981 el 40% más pobre recibía el 20% del ingreso nacional, mientras el 10% más rico recibía el 22%. Para 1997 el 40% más pobre recibió el 15% del ingreso y para el 2000 el 10% más rico recibió el 33%, denotando un evidente aumento de la brecha entre ricos y pobres (Feo, 2003).

Es preciso entender que a partir de 1.999 con la nueva constitución diseñada y refrendada por el pueblo venezolano, con una amplia participación popular, se comienza un nuevo marco jurídico, en el que la Salud en los artículos 83, 84, 85,86, entre otros, se designa que la Salud es un derecho social fundamental garantizado por el Estado como obligación, además obliga al estado a garantizar el derecho al acceso a la salud, además de desarrollar políticas públicas, obliga también la participación popular en su transformación y su defensa, esto le da un carácter jurídico trascendental, que define el escenario para crear un nuevo sistema de Salud pública, más robusto, con plena participación y rectoría del estado, con participación del pueblo.

La llegada de la Misión Barrio Adentro permitió construir un fuerte músculo de atención médica en todo el territorio venezolano

En este sentido el marco jurídico define la gratuidad y la universalidad, integralidad, equidad, integración social y participación social. Los principios de la Salud pública que están definido a partir de este nuevo marco jurídico, además deja sentada bases para construir Salud Colectiva, pues a la vez que propicia la participación popular y comunitaria en la transformación y las decisiones.

Uno de los pilares con los que Venezuela comenzó a construir un nuevo modelo de gestión en Salud, fue la fundación de “Misión Barrio Adentro”, sin duda todo un proyecto que vino a saldar la deuda histórica en Salud.

En abril del 2003, 58 médicos cubanos especializados en medicina general integral (una forma de medicina familiar) se establecieron en varios barrios periféricos de Caracas con el fin de otorgar atención primaria en salud. El equipo de salud vive en el mismo barrio en el que trabaja. Además, la comunidad elije a un asistente (llamado “Defensor de la Salud”) que es entrenado por el Ministerio de Salud para brindar apoyo básico a los doctores. Esta modalidad de provisión de atención sanitaria fue inicialmente apoyada por la extensiva participación de grupos comunitarios organizados (principalmente los Comités de Tierra) quienes, junto con el equipo del ayuntamiento de Libertador y la Misión Médica Cubana, procedieron a elaborar planes de trabajo preliminares para los doctores y realizaron un sondeo de las condiciones de vida de la comunidad. En un inicio los médicos fueron hospedados en viviendas provistas de manera voluntaria por miembros de la comunidad, la presencia de los médicos en la comunidad, su disponibilidad para atender a pacientes de atención primaria a cualquier hora del día y la noche y la coordinación cercana con organizaciones de la comunidad fueron elementos clave para el alto nivel de aceptación que tuvo el programa.

Las delegaciones de médicos cubanos llegaron a Venezuela y lograron recorrer las barriadas del país dando atención al pueblo

La expansión de Barrio Adentro a nivel nacional se llevó a cabo en el 2004. Las primeras fases incrementaron la cobertura geográfica dentro de Caracas y, finalmente, al resto del país. Durante esta fase inicial los esfuerzos estuvieron concentrados en la creación de centros médicos, el otorgamiento de vivienda para los médicos, la conducción de censos de las comunidades correspondientes a cada centro, la caracterización de las condiciones de vida en cada comunidad y la reorganización de la participación comunitaria a través de la formación de comités sanitarios. La cantidad de doctores cooperantes, centros médicos y comités sanitarios aumentó de 13 centros médicos comunitarios a finales del 2003, a 2,708 a mediados del 2007. El número de doctores cooperantes se elevó rápidamente, en el grupo inicial habían 54, en 1998, 1,628 y 19,571 a mediados del 2007. A su vez, el número de comités creció de 2,124 en el 2003 a 8,951 en el 2006. Esta implementación inicial y esta fase exploratoria permitieron el desarrollo progresivo de un modelo de atención particular, influenciada fuertemente por afectos positivos del sistema de salud cubano. (MEDICINA SOCIAL EN LA PRÁCTICA “Barrio Adentro” en Venezuela: democracia participativa, cooperación sur-sur y salud para todos, Carles Muntaner, Francisco Armada, Haejoo Chung, Rosicar Mata, Leslie Williams-Brennan, Joan Benach)

Sin duda la Misión Barrio Adentro, se convirtió en el escudo social del período político y social iniciado a finales del siglo pasado y que ha sufrido numerosos ataques transnacionales sobre todo en la última década. El intento de construir un verdadero modelo de medicina social, con la formación de miles de profesionales bajo la visión integral de la Salud, además de ser formados al calor del pueblo y las comunidades, generó una reacción bien agresiva de quienes defienden la visión privativa de la Salud, propiciando ataques contra quienes formaran parte de Barrio Adentro y de los programas sociales que impulsaba la Revolución Bolivariana, es por esto, que apoyados por naciones pro imperiales, se bloquea, asedia y agrede las principales fuentes de financiamiento de los programas sociales de Venezuela, que nada más y nada menos pasan por intentar destruir la empresa petrolera PDVSA y los recursos Internacionales que tiene nuestro país.

La nueva geopolítica Internacional es bien compleja, Venezuela siempre ha asumido una posición desde llegada la revolución, de integración, unión y cooperación, dando siempre el ejemplo utilizando los recursos para propiciar el acercamiento y los nexos con naciones principalmente golpeadas por los poderes transnacionales y el gobierno de los Estados Unidos y Europa principalmente.

Construir en este momento Salud Colectiva es aún más complejo que hace 10 años, nos han conducido a un callejón sin salida, aunque de allí y de esas contradicciones deben surgir las soluciones, donde vemos que desde la actual visión de Salud Pública es insostenible y socialmente impostergable, además que en economía no podemos seguir obedeciendo a las perecederas formas de organización económicas, en las que la Salud Pública está configurada, obedeciendo a las políticas neoliberales por las que han estado marcados nuestras instituciones por quizá 40 años.

Debemos diseñar nuevas rutas y un nuevo arquetipo económico y social donde podamos sentar bases de la construcción de Salud Colectiva, donde estén marcados la participación popular, comunitaria y consciente, bajo un proceso nacional de formación que genere condiciones suficientes de transformar de manera verdaderamente revolucionaria del Estado, devolver la rectoría de la Salud al Pueblo y que esta no sea dependiente de otros poderes que no sean otros que los del Pueblo y los refrendados por el mismo.

Por: 

Dr. Ricardo León

Especialista en Medicina Interna e Investigador

Maestrante en Salud Colectiva.

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