
La respuesta de Rusia al ataque con drones lanzado por Ucrania contra una residencia del presidente Vladímir Putin no será diplomática, advirtió este lunes la portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores ruso, María Zajárova. “Las respuestas no serán diplomáticas, que ni lo piensen”, declaró.
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El ataque ocurrió en la madrugada del 28 al 29 de diciembre en la región de Nóvgorod, según denunció el canciller ruso, Serguéi Lavrov, quien calificó el hecho como un “ataque terrorista”. Todos los drones implicados fueron neutralizados por la defensa antiaérea rusa, confirmó el Ministerio de Defensa.
Durante la operación de interceptación, 49 drones ucranianos fueron derribados sobre la región de Briansk, y otro más en Smolensk, todos en ruta hacia Nóvgorod. “Semejantes acciones descabelladas no quedarán impunes”, afirmó Lavrov, añadiendo que Moscú ya ha determinado el momento y los objetivos de su represalia.
Zajárova reiteró que el régimen de Kiev “responderá por los delitos cometidos” y desmintió las acusaciones del presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, sobre supuestos “niños robados” en Rusia y la afirmación de que Moscú rehúsa dialogar. “Mentiras son las declaraciones de Zelenski (…) sobre los presuntos niños robados en Rusia, y también son mentiras sus declaraciones de que Rusia no quiere conversaciones”, señaló.
A pesar del ataque, Lavrov aclaró que Rusia no abandonará las conversaciones con Estados Unidos, aunque sí revisará su postura en las negociaciones. Este contexto se da mientras el presidente estadounidense, Donald Trump, impulsa un plan de paz para el conflicto ucraniano.
Trump reveló que Putin le informó personalmente sobre el atentado. “El presidente Putin me lo contó temprano en la mañana. Dijo que fue atacado. [Eso] no sirve de nada. No sirve de nada”, dijo Trump a la prensa en Mar-a-Lago, Florida, antes de reunirse con el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu. El mandatario estadounidense calificó el ataque como “muy delicado” y añadió que “no es el momento adecuado” para este tipo de acciones.
El 28 de diciembre, Trump se reunió con Zelenski en Mar-a-Lago, donde ambos líderes mantuvieron conversaciones bilaterales y luego una llamada conjunta con líderes europeos. Antes del encuentro, el mandatario de EE.UU aseguró haber tenido una “conversación telefónica positiva y muy productiva” con Putin.
El ataque contra una residencia del mandatario ruso se da precisamente horas después del encuentro entre Trump y Zelenski.
Las gestiones diplomáticas entre Washington y Moscú ganaron impulso en las últimas semanas. El 2 de diciembre, Putin recibió en el Kremlin al enviado estadounidense Steve Witkoff y a Jared Kushner, yerno de Trump. El asesor presidencial ruso, Yuri Ushakov, calificó las conversaciones como “muy sustanciales” y confirmó que los contactos continuarán.
Posteriormente, en Miami, el enviado especial ruso para la cooperación económica, Kiril Dmítriev, sostuvo nuevas conversaciones con Witkoff y Kushner, que describió como “constructivas”.
Desde febrero de 2022, Rusia lleva a cabo una operación militar especial en Ucrania, justificada por Putin como necesaria para proteger a la población de un genocidio por parte del régimen de Kiev y contrarrestar los riesgos de seguridad que representa la expansión de la OTAN hacia el este. Desde entonces, los ataques con drones desde Ucrania contra objetivos militares y civiles en territorio ruso se han convertido en una práctica habitual.
Lavrov subrayó que el reciente ataque busca “socavar el proceso de negociación” y “obstaculizar aún más el logro de la paz”, en un momento en que Estados Unidos y Rusia avanzan en la discusión de un posible acuerdo de solución al conflicto.
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