Canadá: Separatistas de Alberta entregan 300.000 firmas para forzar referendo de independencia
El acto contó con la presencia de más de trescientos simpatizantes que manifestaron su apoyo a la separación provincial

El movimiento separatista de la provincia canadiense de Alberta entregó a las autoridades electorales aproximadamente 302.000 firmas con el objetivo de forzar un referendo de independencia este año. La organización Stay Free Alberta lideró la entrega de rúbricas en la oficina de Elections Alberta, en Edmonton, superando las 177.732 firmas exigidas legalmente para que la provincia considere la convocatoria a una consulta popular.
Mitch Sylvestre, responsable de la organización, encabezó un convoy de siete camiones para consignar los documentos ante la autoridad electoral. El acto contó con la presencia de más de trescientos simpatizantes que manifestaron su apoyo a la separación provincial. De validarse el proceso, la jefa de Gobierno de Alberta, Danielle Smith, confirmó que la votación podría realizarse el 19 de octubre de 2026.
Un grupo de pueblos originarios de la región presentó un recurso ante los tribunales provinciales para frenar la consulta. Las comunidades indígenas sostienen que una eventual secesión violaría los derechos establecidos en los tratados firmados entre los pueblos originarios y la corona británica. Un juez emitirá un pronunciamiento sobre esta impugnación durante la presente semana.
Si las firmas son verificadas, la Asamblea Legislativa de Alberta revisará la petición y el Gobierno provincial presentará una moción para remitir la propuesta a un comité. La fecha propuesta coincide con otras consultas convocadas por el Ejecutivo de Smith, incluyendo la demanda de mayores competencias en materia de inmigración ante el Gobierno federal.
Alberta posee las mayores reservas petroleras de Canadá, con una producción de 4 millones de barriles diarios. Pese a su riqueza, la administración ultraconservadora de Smith denuncia un déficit presupuestario derivado del sistema federal de redistribución de riqueza, factor que genera malestar. Actualmente, las encuestas sitúan el apoyo a la independencia entre un 25% y un 30% de la población.
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La situación interna coincide con una fuerte tensión diplomática entre Ottawa y Washington. El primer ministro de Canadá, Mark Carney, exigió a Estados Unidos respetar la soberanía nacional tras revelarse que funcionarios del Departamento de Estado mantuvieron al menos tres reuniones con líderes del Proyecto de Prosperidad de Alberta (APP). Carney advirtió que la instrumentalización externa del separatismo es una amenaza directa a la unidad nacional.
Líderes de diversas provincias canadienses rechazaron los contactos diplomáticos de sectores secesionistas con Washington, destacando la postura de David Eby, de Columbia Británica, quien calificó de «traición» la solicitud de ayuda a un país extranjero para desmantelar Canadá. Por su parte, Doug Ford, de Ontario, tachó las reuniones de «inaceptables» y «poco éticas», mientras que Danielle Smith, de Alberta, instó a Estados Unidos a mantenerse al margen de la política interna canadiense y de su provincia.
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La controversia escaló tras declaraciones de Scott Bessent, secretario del Tesoro estadounidense, quien calificó a Alberta como un «socio natural» por sus recursos. Aunque el Departamento de Estado minimizó los encuentros, el Ejecutivo canadiense sostiene que la estabilidad territorial no es negociable y enfrentará cualquier intento de fragmentación impulsado desde el exterior por vías diplomáticas.





