
Antes de que el sol bañara el Malecón, la capital cubana ya era un hervidero de banderas, tambores y rostros de miles de trabajadores que se lanzaron a las calles para reafirmar su compromiso con la Revolución, en el marco del Día Internacional del Trabajador, celebrado este 1° de mayo.
La jornada estuvo marcada por la alegría popular y la denuncia contra el bloqueo económico impuesto por Estados Unidos contra la mayor de las Antillas, así como el rechazo masivo a las amenazas de intervención militar de la Administración Trump. Unidos en un solo haz, en todo el país, los hijos de la isla caribeña respondieron a la convocatoria de la Central de Trabajadores de Cuba (CTC).
Durante la movilización en La Habana se anunció que más de seis millones de cubanos se sumaron a la iniciativa «Mi firma por la Patria» y confirmaron una vez más la vocación de la mayor de las Antillas por la paz, en defensa de la soberanía nacional, contra el bloqueo y la guerra imperialista. Fueron 6 millones 230 mil 973 rúbricas.

El primer secretario del Partido Comunista de Cuba y presidente de la República, Miguel Díaz-Canel, encabezó la marcha junto a las principales figuras del Gobierno.

Partiendo desde la histórica Plaza de la Revolución, la dirigencia caminó junto al pueblo, escoltada por líderes como Bruno Rodríguez Parrilla y Roberto Morales Ojeda, marcando el inicio de una jornada de reafirmación política.
Madrugada de esperanza
En la emblemática esquina de 23 y J, en El Vedado, el reloj marcaba las cinco de la mañana cuando la juventud comenzó a hacerse presente con mochilas al hombro y termos de agua, miles de jóvenes se unieron a la marea humana que bajaba por la calle 23 hacia el mar.


Rumba y asombro bajo las primeras luces
El ritmo de la rumba contagió a los asistentes y dejó atónitos a los visitantes extranjeros, quienes gesticulaban con asombro al ver a una ciudad entera despertar antes que el sol.
No era solo un desfile; era una celebración de la identidad nacional en las calles, que también hizo suyas las causas de otros pueblos del mundo.


Los colores de la resistencia
Pese a los apagones y las carencias diarias, la multitud se vistió de rojo, blanco y azul. Los trabajadores de los 15 sindicatos nacionales respondieron al llamado de la CTC, portando carteles contra las medidas coercitivas unilaterales impuestas desde Washington.

«Es la nación que resiste y no acepta concesiones», se escuchaba entre la multitud que avanzaba hacia la Tribuna Antimperialista José Martí.
Historias mínimas, Patria grande
La jornada estuvo llena de gestos cotidianos que resumen la mística del día: los trabajadores de la salud y el turismo, sectores golpeados por la crisis, que marcharon para defender su soberanía.

Para el cubano, el 1° de Mayo es historia, tradición y el derecho irrenunciable a vivir sin miedo.


El cierre en la Tribuna del Pueblo
La movilización convergió en el Malecón habanero, donde la Tribuna Antimperialista se convirtió en el epicentro de un mensaje claro al mundo: Cuba sigue en pie.

Entre consignas de paz y cantos de soberanía, el pueblo cerró un día histórico que comenzó en la oscuridad de la madrugada y terminó bajo el sol radiante de la justicia social.
Telesur





