Primarias clave en New Hampshire definen candidaturas para el Senado estadounidense
El retiro de la dirigente política del Partido Demócrata Jeanne Shaheen desató tensiones en el espectro demócrata

Los votantes del estado de New Hampshire acuden este martes 8 de septiembre a las urnas para elegir a los candidatos de los partidos Demócrata y Republicano que disputarán un escaño estratégico en el Senado durante las elecciones generales de noviembre.
La contienda adquiere relevancia nacional ante el retiro de la senadora demócrata Jeanne Shaheen, figura que ocupaba el puesto desde 2009, abriendo un escenario de disputa en la correlación de fuerzas dentro del Congreso de Estados Unidos.
En el espectro demócrata, la jornada enfrenta al representante del aparato tradicional Chris Pappas contra la candidatura progresista de Karishma Manzur.
La contienda interna cobró tracción en las últimas semanas luego de que Manzur cuestionará el financiamiento de Pappas por parte de corporaciones y grupos de presión proisraelíes, reflejando el descontento de las bases con las cúpulas del partido en medio de la crisis de representatividad que atraviesa el sistema político estadounidense.
Por el lado del Partido Republicano, la primaria se define entre dos exsenadores con trayectoria en el establishment conservador: John E. Sununu y Scott Brown.
Pese a disputar el voto de la derecha local, la contienda se inclina a favor de Sununu miembro de una dinastía política familiar e hijo del exgobernador John H. Sununu debido al respaldo explícito del presidente Donald Trump y de la estructura corporativa del partido.
La disputa por la banca de New Hampshire se enmarca en la pugna entre las dos grandes agrupaciones del capital estadounidense por asegurar la mayoría en la Cámara Alta.
Mientras las élites de ambos partidos canalizan millonarios recursos hacia el estado, las primarias exponen tanto el avance del descontento progresista frente a la dirigencia tradicional demócrata como el peso determinante de la facción alineada con Trump en el control del Partido Republicano, pese a los descalabros sufridos por figuras que han contado con su apoyo en las contiendas en algunos estados clave.
El proceso de elecciones primarias en el estado de New Hampshire expone la mecánica organizativa y las barreras de participación que caracterizan al sistema político bipartidista estadounidense, previo a los comicios de mitad de mandato programados para noviembre.
Con un padrón electoral de aproximadamente 899.000 ciudadanos inscritos, la contienda refleja la polarización interna, donde 352.000 votantes independientes actúan como el sector disputado por las cúpulas republicana y demócrata para asegurar el control de los escaños en el Congreso federal.
El marco normativo limita la participación directa de las bases al exigir que los votantes afiliados únicamente sufraguen en las contiendas de su respectiva agrupación, mientras que obliga a los ciudadanos no declarados a afiliarse formalmente a un partido si desean ejercer el voto.
La administración del proceso se ejecuta a través de 238 jurisdicciones independientes, generando disparidades en la velocidad del escrutinio y en la divulgación de las actas de votación presencial y por correo.
Fuente: teleSUR
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