El Sur

Perú: fragmentación extrema ante elecciones generales 2026

La crisis actual emana de la constante confrontación entre el Ejecutivo y el Legislativo

Perú atraviesa una crisis política que se ha prolongado durante una década, período en el que ha tenido ocho presidentes, inestabilidad que ha estado marcada por figuras alineadas con los intereses continuistas del fujimorismo y la derecha conservadora.

‎Este escenario crítico podría redefinirse el próximo domingo 12 de abril, cuando se realicen las elecciones generales con un récord de 37 candidatos presidenciales y el histórico retorno al sistema bicameral.

‎La crisis actual emana de la constante confrontación entre el Ejecutivo y el Legislativo. El Congreso peruano concentra un poder extraordinario a través de la figura constitucional de la «vacancia por incapacidad moral permanente».

‎Este mecanismo, de carácter subjetivo, permite destituir al presidente sin necesidad de acreditar un delito concreto, y ha sido aplicado contra mandatarios como Pedro Pablo Kuczynski, Martín Vizcarra, Pedro Castillo y José Jerí.

‎Sondeos y perfiles en disputa

‎A pocos días de la primera vuelta, las encuestadoras (Ipsos, IEP, CPI) reflejan una dispersión electoral sin precedentes, donde ningún candidato supera el 13% de intención de voto:

‎Keiko Fujimori (Fuerza Popular): Ocupa el primer lugar con un 11%. En su cuarta postulación, representa la derecha extrema y la continuidad del modelo actual, habiendo impulsado desde el Parlamento legislaciones que favorecieron a grandes capitales.

‎Rafael López Aliaga (Renovación Popular): Con un 9%, propone reducir el Estado de 18 a 8 ministerios y eliminar programas con enfoque de género, siguiendo el modelo de Javier Milei.

‎Carlos Álvarez (País para Todos): En tercer lugar (7%), basa su campaña en la xenofobia y propuestas de «mano dura», como la pena de muerte y la salida del Pacto de San José.

‎Roberto Sánchez (Juntos por el Perú): Opción de izquierda en ascenso (4-5%). Busca el indulto a Pedro Castillo y la convocatoria a una Asamblea Constituyente.

‎La clave de la gobernabilidad estará en el nuevo Congreso Bicameral. La Cámara de Senadores, que no puede ser disuelta por el Ejecutivo, y una Cámara de Diputados fragmentada, condicionarán la capacidad de gestión de cualquier mandatario electo.

‎Un escenario electoral imprevisible

‎Para ganar en primera vuelta se requiere más del 50% de los votos válidos, un umbral casi imposible de alcanzar dada la fragmentación actual. De los más de 25 millones de peruanos convocados, el 40% se mantiene indeciso o planea votar en blanco o nulo, lo que hace que el resultado final sea un misterio.

‎La complejidad se ve agravada por una cédula de votación «gigante» y el desconocimiento de la población sobre las nuevas funciones de senadores y diputados.

‎Ante este panorama, es altamente probable que los dos candidatos más votados deban definirse en una segunda vuelta el 7 de junio de 2026.

‎Fuente: Telesur

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