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Consecuencias visibles de una invasión a Venezuela

 
En un artículo publicado en RT, es formulada la siguiente pregunta: ¿Se preparó una invasión a Venezuela en 2019?.
El artículo referido está basado en el análisis de una publicación de un portal argentino, «El Cohete a la Luna», de un texto escrito por el periodista «Horacio Verbitsky», fechado el 13 de febrero de 2022.
En dicho artículo, Verbitsky expresa y citamos:
«Entre abril y julio de 2019, el Ejército [Argentino] realizó el ejercicio << Puma >>, que contemplaba la invasión de Venezuela. El ejercicio se ejecutó en siete sesiones en la guarnición de Campo de Mayo y por videoconferencia con la brigada de paracaidistas de Córdoba, la Brigada Mecanizada X de La Pampa y los comandos de la Fuerza de Operaciones Especiales, también de Córdoba. Incluyó además coordinación con unidades de la Armada y de la Fuerza Aérea. Al mando estuvo el general Juan Martín Paleo, quien entonces era comandante de la fuerza de despliegue rápido. Desde marzo de 2020 es Jefe de Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Armadas».
De momento, todos los hechos conducen a pensar que Donald Trump y Mike Pompeo, a la cabeza del liderazgo estadounidense, convidaron a varios gobiernos de derecha suramericanos a esta aventura, entre estos, el de Macri, presidente de Argentina para ese momento.
Esta acción del inefable Macri, se suma el claro apoyo de su Gobierno, al «gobierno de facto» presidido por Yanine Añez en Bolivia, responsable de graves atropellos a los DDHH de muchas y muchos ciudadanos bolivianos. Ese golpe de Estado estuvo bajo la dirección de Washington, fue apoyado desde la OEA y que tuvo como objetivo, desconocer el triunfo de Evo Morales como presidente reelecto de ese país, habiendo evidencias de intentos de magnicidio.
El golpe fascista en Bolivia, el recrudecimiento del bloqueo en contra de Cuba, las acciones realizadas hace varios años en contra de Nicaragua y el intento de invasión a Venezuela, son parte del nuevo estilo de intervenciones de los Estados Unidos en la América Latina, territorio el cual consideran como su principal área de influencia.
Ahora, cabe preguntarse: ¿ cuáles hubieran podido ser las consecuencias de esta invasión ?, mas no solo para Venezuela, sino para el continente entero.
Obviamente, el liderazgo imperial estadounidense siempre ha aplicado aquella máxima traída desde tiempos del Imperio Romano, ¡ divide y reinarás !. Lo que nos lleva a preguntarnos, ¿Cuál hubiera sido el impacto sobre el proyecto de unidad de la patria grande latinoamericana ? o al menos, de la integración económica de la misma.
Es evidente que el entonces secretario de Estado de EE.UU., Mike Pompeo, buscaba algo más que simplemente invadir a Venezuela para acabar con un régimen que constituye para ellos, «una amenaza inusual y extraordinaria a la política exterior y a la seguridad nacional estadounidense».
Debemos entender, que para los Estados Unidos, es vital el control de las fuentes energéticas y minerales estratégicos en el continente y en el mundo, lo cual, forma parte de su Seguridad Nacional; así se desprende de la Doctrina Carter, aplicada desde los 1980s, no solo bajo la Administración del Presidente Jimmy Carter, sino también, en diversas formas y estilos, por parte de casi todas las Administraciones posteriores de la potencia norteamericana.
Para esta invasión, los EE.UU. buscó el acompañamiento de un conjunto de gobiernos de la derecha genuflexa suramericana, con el fin no solo de controlar los recursos de Latinoamérica, sino con el propósito de dar al traste con los proyectos de integración en la región.
En la primera década de esta centuria, el proceso de integración fue impulsado por liderazgos regionales como el del Comandante Presidente «Hugo Chávez», el Presidente argentino «Nestor Kirchner» y el presidente brasileño «Luíz Inácio Lula da Silva».
La construcción de la patria grande suramericana, o mas bien, nuestro americana, ha sido un anhelo de amplios sectores en los pueblos del continente, desde que el Libertador «Simón Bolívar», planteara la unión de la naciones de la América Meridional a inicios del siglo XIX;  pero este sentimiento, seguramente se hubiera visto altamente cuestionado a futuro, con una acción deleznable como la preparada en contra de Venezuela.
Recordemos que, un ejemplo de resistencia como el que ha dado nuestro país desde tiempos del comandante «Hugo Chávez», de no dejarse someter a los designios del Tio Sam, constituye un grave problema para la potencia del norte, pues dicho ejemplo, va en contra de su política exterior hacia el continente americano y hacia el orbe.
Con una invasión al país, que se jugó la vida de sus lideres y el pellejo de su gente, en los campos de batalla durante el siglo XIX para que el continente entero alcanzara su libertad del yugo español, una invasión como la planeada, hubiera sido una gran puñalada por la espalda a nuestra nación. Esta invasión, seguramente, hubiera tenido graves repercusiones en la conciencia de toda la región y posiblemente, hubiera actuado como freno a la construcción de la patria grande latinoamericana.
Los gobiernos de derecha en Latinoamérica, dirigidos por el decadente imperio estadounidense – como parte de su política hegemónica e imperialista- no cesarán de planificar acciones como esta en el futuro previsible. De allí la importancia de fortalecer y potenciar tanto como sea posible, nuestras capacidades de defensa y seguridad integral, lo cual empieza por fortalecer nuestra conciencia, nuestra inteligencia social, nuestra producción endógena de bienes, servicios y armamentos, fortalecer la unión cívico-militar y disponer de material militar actualizado, necesario para una empresa como esta.
Buena parte de las burguesías y las oligarquías suramericanas históricamente han sido genuflexas, primero del imperio español; luego a los intereses de otras potencias o corrientes políticas europeas como Inglaterra (cuando era potencia mundial) y la Alemania nazi; y desde 1945 hasta el presente, han hecho el juego a los intereses de los Estados Unidos en lo que estos llaman, su hemisferio, especialmente en su «patio trasero».
Sin embargo, la derecha suramericana en su arrogancia, así como, los «tanques pensantes» estadounidenses, no han querido considerar el torbellino, que hubiese generado una invasión como la proyectada hacia el suelo venezolano (bolivariano),  en cada país de la América Latina. Las clases dominantes de la región y sus homólogas estadounidenses, seguramente, no hubieran podido ni podrían controlar un alzamiento de los factores y pueblos del continente, así como, las repercusiones mundiales que un evento como el que estuvo planteado.
La hegemonía en la América Latina ha sido ejercida por sus clases dominantes mediante la violencia, mismas que han estado apoyadas y supeditadas a los intereses de la potencia hegemónica de turno, los Estados Unidos en estos momentos; no importándoles someter a varias repúblicas suramericanas, a condiciones geopolíticas calificadas durante el siglo XIX, con la figura de protectorado.
Esas burguesías siguen viendo a Washington desde hace décadas, como un factor con la capacidad de ayudarlos a proteger sus intereses nacionales y regionales; aunque en algunas oportunidades, pareciera que se desligan de esta subordinación,  debido a sus propios intereses económicos, como acaba de suceder con la visita de Jair Bolsonaro, presidente brasileño, a la Federación Rusa en días recientes.
La cantidad de golpes de Estado en la región latinoamericana durante el siglo XX, las invasiones a diversos países del Caribe insular durante en ese siglo, la subordinación de los países representados en la OEA a los intereses de Washington, la «Operación Cóndor», las 76 bases militares de EE.UU. en la región suramericana y caribeña, y ahora, las nuevas modalidades de intervención – como en Venezuela – en el marco teórico de una Guerra Híbrida, multidimencional, nos muestran las aviesas intensiones imperialistas de los EE.UU. hacia la región, en su afán hememónico.
Claro está, que estas acciones no pudieran realizarse sin el apoyo de las burguesías y oligarquías suramericanas, y de la clase política asociada a esos intereses. Así actúa el imperialismo.
Mientras tanto, las burguesías subordinadas, entregan a los EE.UU. y algunos acólitos, importantes recursos naturales de nuestra región, intentan implantar el neolibaralismo en todo el continente y apoyan a esa potencia mundial, en el control de un área de alta importancia para la circulación y mantenimiento de su divisa (el dólar).
Esta divisa se encuentra altamente vinculada a bastardos mecanismos de acumulación de capital. De Colombia por ejemplo, se exportan a los EE.UU. grandes cantidades de cocaína, lo que resulta un gran negocio para parte de la clase económicamente dominante colombiana y sobre todo, la banca estadounidense, estimándose ganancias del orden del billón – millón de millones – de dólares anuales, de acuerdo a varias fuentes.
Esto ayuda a apuntalar el alicaído valor del dólar como divisa de referencia mundial, siendo esa divisa, la mercancía de cambio en que se tranza, el intercambio mundial y continental de la droga.
Para realizar operaciones como las señaladas, las burguesías suramericanas requieren de la protección del Tio Sam y sus sistemas de inteligencia, como medio para proteger sus intereses de clase. De allí lo que se intuye de la expresión del «perrito faldero» del peruano Kuczynski (Pedro Pablo Kuczynski Godard, ex-presidente de Perú).
El intento de invasión a Venezuela fue precedido en años recientes, por incidentes tales como el intento de magnicidio (mediante drones cargados de explosivos) del Presidente Nicolás Maduro Moros y al alto mando político y militar del país, en Agosto de 2018; del Puente de Tienditas en 2019 (frontera entre Venezuela y Colombia), el «golpe de los cambures» y la «Operación Gedeón» en 2020,  y ahora, han quedado develadas las intensiones del gobierno de Macri (Argentina 2019), con la participación de unidades especiales de las fuerzas armadas de ese país, en una eventual invasión a Venezuela, la «operación Puma».
Es evidente, que otros países suramericanos, con gobiernos de derecha como Brasil, Colombia, Paraguay, Chile y Perú, han estado involucrados en esta operación, dirigida y concertada, cobardemente, desde los Estados Unidos, estimando el suscrito que seguirán apareciendo pruebas de estos y otros hechos en los próximos tiempos.
Seguiremos atentos…
Por: Vladimir Adrianza

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