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Conte busca apoyos en el Parlamento italiano para evitar la dimisión

No habrá una resolución inmediata a la última gran tormenta política italiana. El aún primer ministro de este país, Giuseppe Conte, ha optado por ganar tiempo para buscar apoyos y evitar la caída de su Gobierno. El jefe del Ejecutivo ha decidido que, en lugar de dimitir inmediatamente, acudirá al Parlamento la semana que viene para explicar la situación y, tal vez, convencer a una serie de representantes de sumarse a la coalición para no dimitir.

Son los primeros pasos del compás necesario para salir del rompecabezas causado por Matteo Renzi, que el miércoles abandonó la coalición de gobierno y provocó un terremoto político en plena pandemia. Conte, que ha ganado popularidad por su gestión de la crisis sanitaria, se personó ayer ante el presidente de la República, Sergio Mattarella, para informarle de la situación y comunicar que prefiere buscar suerte en las cámaras.

Oposición de derecha presiona para que convoque elecciones anticipadas

El abanico de escenarios abiertos es colorido. Existen por lo menos seis opciones para que Italia salga de la encrucijada, dos con Conte sobreviviendo como primer ministro. Esta es la vía favorita tanto del presidente de la República como del Movimiento 5 Estrellas (M5E) y del Partido Demócrata (PD), los dos grandes partidos en la actual coalición y cuyos líderes y ministros han cerrado filas en torno al premier.

Para seguir siendo primer ministro Conte debe o bien buscar una nueva alianza con los partidos que le han apoyado este último año y medio, o bien embarcarse en la aventura de pescar diputados y senadores independientes que garanticen la continuidad. La primera opción pasa por fuerza por convencer a Renzi con mejores ministerios, a lo que el exprimer ministro no ha cerrado la puerta. Pero tanto Nicola Zingaretti como Luigi Di Maio, hombres fuertes en el PD y el M5E, han dicho que no quieren saber nada de quien se ha convertido en el personaje más impopular de Italia.

Así que sin Renzi encima de la mesa, a Conte solo le queda convencer a una quincena de senadores, ya bautizados con el nombre de “responsables”. Se trataría de nuevos aliados, la mayor parte de ellos dentro del grupo mixto –donde se hallan algunos fugados del M5E–, pero tampoco se descartan incorporaciones de última hora del partido de Silvio Berlusconi, Forza Italia, o hasta arrepentidos de Italia Viva, en desacuerdo con la acción de su cabecilla. Así lo asegura Clemente Mastella, ministro con Prodi y Berlusconi, representante de la vieja guardia que está tratando de convencer a estos senadores. “Si cada vez queda más claro que la única alternativa serán elecciones, los responsables aparecerán”, promete. Pero ni siquiera hallándolos sería una tarea fácil: Mattarella, contrario a votos sueltos, pedirá que se unan bajo un mismo grupo parlamentario para evitar inestabilidad.

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Con su decisión de acudir ante el Parlamento, Conte recoge el guante de todos los partidos políticos, que han pedido claridad ante la crisis. Especialmente insistentes están los miembros de la coalición de derechas formada por la Liga, Hermanos de Italia y Forza Italia, en la oposición, que urgen al premier aclarar con rapidez si tiene los números para continuar o, de lo contrario, convocar unas elecciones anticipadas que ganarían con comodidad. Fuentes del Gobierno señalan que la intención de Conte es acudir el lunes ante la Cámara de Diputados y el martes al Senado. Habrán pasado los días necesarios para que afloren los “responsables”.

El fantasma de las urnas planea sobre Italia, pero a muy pocos les interesan unas elecciones en un momento complicadísimo, no solo por el coronavirus, sino también porque en verano empieza el llamado semestre blanco, los meses en los que se elige al nuevo presidente de la República y en los que no es posible disolver las cámaras. Además, hace unos meses se aprobó el referéndum para recortar un tercio de los parlamentarios y muchos de ellos se van a quedar sin trabajo.

Roma tiene experiencia en crisis con final incierto. De momento solo queda clara la confirmación de la baja esperanza de vida de los gobiernos en Italia, que acumula más de sesenta ejecutivos en apenas siete décadas de democracia.

T/ La Vanguardia/ LRDS

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