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Grupo de Puebla: tenemos que pensar en un modelo alternativo al neoliberalismo

«Tenemos que pensar en un modelo alternativo de desarrollo al neoliberalismo». Bajo esa premisa el Grupo de Puebla llevó a cabo su quinto encuentro el viernes, donde de manera virtual sus miembros discutieron y aportaron ideas para la redacción de un manifiesto. Más de 60 presidentes, exmandatarios, funcionarios y referentes del progresismo coinciden en la necesidad de fomentar la unidad regional y advierten que la pandemia de coronavirus dejó expuestas las enormes desigualdades que atraviesan a América latina. Frente a ese escenario, proponen democratizar el acceso a las vacunas y evalúan distintas vías para encarar la reconstrucción económica.

Un extenso debate reunió al presidente Alberto Fernández y a líderes regionales como los expresidentes de Brasil, Dilma Rousseff y Luiz Inácio Lula da Silva, el ecuatoriano Rafael Correa y el colombiano Ernesto Samper. Con el lema «Latinoamérica cambió», la coordinación del Vº Encuentro del Grupo de Puebla estuvo a cargo del excandidato presidencial chileno Marco Enríquez-Ominami. Desde su fundación en julio de 2019, el Grupo de Puebla se consolida como una de las alianzas más activas de Iberoamérica. Sin embargo también surge, puertas adentro, la imperiosa necesidad de pasar del mero debate de ideas a la acción.

«El principal sufrimiento de la región fue la destrucción de su unidad como continente. Se rompió la Unasur y los canales comunicantes que durante años sirvieron para lograr que el continente se desarrolle en armonía y democracia», aseguró Alberto Fernández, encargado de inaugurar la cumbre virtual. «Es esencial que América latina vuelva a integrarse y vuelva a discutir. Unidos podemos lograr mucho más que separados», subrayó el mandatario argentino.

A su turno, la expresidenta de Brasil Dilma Rousseff advirtió que la democracia en su país está «totalmente corrompida». Pero la responsabilidad no es solo del presidente Jair Bolsonaro, porque él sería «producto de esa corrosión» que ya lleva varios años. Rousseff pidió que el manifiesto en el que se habla de «golpes blandos» sea modificado, porque el hecho de «que no haya tanques en la calle, invasión de domicilios, cierre del Congreso Nacional y tortura explícita no significa ningún tipo de blandura».

Por su parte Lula, quien lució una guayabera roja traída de su reciente viaje a La Habana, agradeció a los hermanos cubanos por el tratamiento médico que recibió allí para recuperarse de la covid-19 e insistió en el apoyo a la isla y a Venezuela. «Falta que el grupo vuelva a ser protagonista internacional, que tenga fuerza fuera de nuestras reuniones», señaló el fundador del PT brasileño.

El exmandatario colombiano Ernesto Samper fue uno de los que instaló en el debate la nueva relación de la región con Estados Unidos. Destacó «la muy importante agenda que propone Joe Biden en migración, en cambio climático, sobre Cuba y hasta sobre el proceso de paz en Colombia, que está en una suerte de ‘modo avión’ peligroso». En relación a Venezuela, sin embargo, las señales de cambio respecto a la política implementada por el gobierno de Donald Trump no son tan claras.

Desde Bélgica, el expresidente ecuatoriano Rafael Correa consideró que la pandemia fue “una terrible prueba que desnudó nuestras debilidades, pero a la vez le da la razón al progresismo», porque la región tiene el ocho por ciento de la población pero el 30 por ciento de contagios. «Es preciso superar la crisis con el menor costo y decidir quién carga con esos costos. El nuevo colonialismo es el cognitivo, así que tenemos que generar conocimiento«, agregó Correa.

El secretario general de las Naciones Unidas, António Guterres, tampoco quiso perderse la cita. A través de una carta llamó a fortalecer el multilateralismo y la cooperación internacional, y agregó que «esta adversidad (la covid-19) nos ha recordado, de la manera más dura posible, el precio que pagamos por las debilidades de un estilo de desarrollo que ha profundizado las desigualdades».

Manifiesto Progresista

Luego del debate que llevó más de dos horas, el expresidente Samper planteó los lineamientos principales del manifiesto elaborado por representantes de distintos países. El documento incluye posiciones de corto plazo (relativos al coronavirus) pero también aspiraciones de mediano y largo plazo («modelo alternativo o solidario que busca reemplazar al modelo neoliberal», una vieja premisa del Grupo de Puebla).

De esta forma Samper identificó las tres patas fundamentales del Manifiesto Progresista. En primer lugar, el reconocimiento de que «la democracia está resentida». Por tal motivo, el colectivo propone «cambiar los actores, devolver al Estado empresas privatizadas, darle un papel distinto a la sociedad civil y revitalizar a los partidos políticos»

La segunda tarea que debe emprender la región es «dar un gran salto social» ya que con la pandemia «hemos retrocedido entre 10 y 15 años en materia de desigualdad», aseguró el exsecretario general de Unasur. Para superar esa brecha, el manifiesto propone la generación de empleo a través del aumento de la demanda. Un segundo instrumento es la «renta básica solidaria», en palabras de Samper la «canalización de dinero en efectivo para millones de personas bajo la línea de pobreza».

En tercer lugar, el Grupo de Puebla propone reactivar la economía regional penalizando la evasión fiscal. Otro apartado del manifiesto propone garantizar a la vacuna contra el coronavirus como bien público y universal. Además, el grupo de líderes progresistas consideró el pedido de Lula, quien propuso que la ONU convoque a los países subdesarrollados a una reunión especial sobre las vacunas contra la covid-19.

T/ Página12/ LRDS

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