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Macron se juega su mayoría parlamentaria en las legislativas del domingo

Los sondeos dan ganadora a Ensemble!, la coalición apoyada por el presidente Emmanuel Macron, pero tiembla su mayoría absoluta en la Asamblea Nacional. La alianza de izquierdas llegaría segunda y no conseguiría imponer la cohabitación. Por primera vez en la historia, la extrema derecha de Marine Le Pen acaricia tener grupo parlamentario propio.

La primera vuelta hubo prácticamente un empate entre la mayoría presidencial y la alianza de izquierdas de Jean-Luc Mélenchon. Bajo la etiqueta Juntos! (Ensemble!), el oficialismo consiguió el pasado domingo 12 de junio el 25,75% de los votos y Nupes (Nueva Unidad Popular Ecológica y Social) el 25,66%, poco más de 20.000 votos de diferencia. Una cifra, por lo demás, cuestionada por la izquierda.

Ahora los sondeos prevén entre 265 y 300 escaños para los macronistas y sus socios. La diferencia no es banal porque hay 577 diputados y según como se mueva el cursor tendría la mayoría absoluta o la simple, y de ello depende que pueda gobernar libremente o buscar alianzas puntuales para poder votar las leyes que tiene en el tintero, como la espinosa reforma de las jubilaciones.

Las encuestas de opinión le dan entre 180 y 210 diputados a la izquierda, es una buena cifra, pero Nupes no es un bloque homogéneo sino la suma de varios partidos de izquierdas y ecologistas, en ocasiones antinatura, que conservarán su independencia en la Asamblea porque no conformarán un grupo parlamentario único.

Mélenchon ganó su apuesta de poner en aprietos a Macron pero en esta segunda vuelta, el empuje de la izquierda podría ser víctima de un frente anti Mélenchon, como se ha venido haciendo contra la extrema derecha en las últimas tres décadas. Lo que supondría un fracaso para el izquierdista de la Francia Insumisa cuyo reto era hacer de estas legislativas la tercera vuelta de las presidenciales, ganarlas y forzar un gobierno de izquierdas.

Pero todo indica que esto no va a ocurrir por varias razones, una es el sistema electoral a dos vueltas que tiende a moderar el voto y en el que el ganador se lleva todo, al no ser un sistema proporcional de representación; otra es la abstención de los jóvenes y, por último, el frente anti-Mélenchon.

Hay 63 circunscripciones con duelos entre candidatos de la Nupes y candidatos respaldados por la Agrupación Nacional. Durante toda la semana, los ministros del presidente no han escatimado en declaraciones acusando a la Nupes de ser una amenaza para Francia y para el mundo. E incluso siendo bastante ambiguos sobre su apoyo a los candidatos de izquierdas cuando la segunda vuelta se dirime un duelo entre Nupes y extrema derecha, aunque desde el gobierno se repita: «Ni un voto para la ultraderecha».

Mélenchon estaría entonces probando su propia medicina ya que a menudo, en comicios anteriores, se le ha acusado de equívoco y confuso al no llamar al voto a favor de los macronistas cuando delante había un candidato de extrema derecha.

Se da la paradoja que bajo la etiqueta de Nupes no sólo hay candidatos insumisos, sino también socialistas, ecologistas y comunistas, que no habrían hecho el objeto de esta eventual barrera sanitaria si se hubieran presentado por sus partidos.

En la circunscripción de Pas-de-Calais, feudo de Marine Le Pen, el frente anti izquierdas ya está en marcha. La ultraderechista, que consiguió el apoyo del 53,96% de los electores el domingo pasado, se juega su escaño de diputada contra la ecologista de Nupes, Marie Tondelier (23,43%). «La elección es entre los extremos y el voto en blanco», dijo en un comunicado Alexandrine Pintus, la candidata de Macron en esa circunscripción que fue eliminada en primera vuelta.

Si bien el comunicado de Pintus es de los más directos, bien podríamos ver el domingo, electores del bando «republicano» que optaran por votar en blanco en lugar de apoyar al candidato de Nupes frente a un candidato ultraderechista.

Le Pen ya se ve como jefa de la oposición en el hemiciclo

La familia Le Pen, que ha hecho de la extrema derecha francesa una pyme, lleva 35 años soñándolo. La Agrupación Nacional llegó en cabeza el pasado domingo en 108 circunscripciones y este domingo espera conseguir al menos 60 escaños en una asamblea que cuenta con 577.

Multiplicaría así por cinco el número de diputados lo que le daría la llave para tener grupo parlamentario por primera en su historia.

Los sondeos le dan entre 20 y 40 diputados, y se necesitan un mínimo de 15 para formar grupo político. Lo que supondría un salto de talla para la extrema derecha porque tener grupo político quiere decir obtener más subvenciones y más peso en los debates parlamentarios.

Los jóvenes prefieren las redes sociales a las urnas

Este fin de semana se anuncian temperaturas que rozarán los 40° a la sombra en buena parte de Francia. Una circunstancia que no jugará mucho a favor de la participación ya muy tocada en la primera vuelta en la que se registró una abstención récord del 52%.

Entre los jóvenes, la abstención fue particularmente sonada, el 69% de entre 18 y 24 años no votaron y el porcentaje llegó al 71% entre los jóvenes de 25 a 34 años. Unas tasas que han puesto en alerta a sociólogos y politólogos que ven cómo el desapego a la política va in crescendo. Las nuevas generaciones prefieren otras formas de protesta o las redes sociales para mostrar sus opiniones.

No hay más que pasearse por el centro de París, en los parques o en los centros comerciales donde los jóvenes intentan escapar del calor, para darse cuenta de que la política no les interesa. «No voto y no quiero perder ni un minuto en explicarle por qué», nos dice un chaval de 20 años. «A mí no me representan, no creo en esta forma de hacer política, quiero un sistema más libre», nos cuenta una chica de 21 años.

Del domingo, la clase política francesa tendrá que sacar algunas enseñanzas empezando por la participación, si es históricamente baja, habrá que replantearse muchas cosas como el hecho de que las presidenciales y las legislativas se hagan en el mismo año en pro de la estabilidad política y no a medio término. También la representatividad, el sistema a dos vueltas siempre favorece a los partidos tradicionales, dejando sin diputados a sensibilidades políticas extendidas entre la población.

T/Diario Público/LRDS

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