La ONU cambia el mapa mundial tras 500 años de distorsión
Con una mayoría abrumadora de 164 votos a favor, el organismo multilateral decidió promover una representación más fiel del tamaño real de los continentes, apartando así el célebre mapa de Mercator que data del siglo XVI

La votación de este viernes en la Asamblea General de la ONU no pasó desapercibida para los observadores internacionales. Con una mayoría abrumadora de 164 votos a favor, el organismo multilateral decidió promover una representación más fiel del tamaño real de los continentes, apartando así el célebre mapa de Mercator que ha dominado las aulas y los libros de texto desde el siglo XVI.
Esta iniciativa, impulsada por la pequeña nación africana de Togo y respaldada por la totalidad de la Unión Africana, busca desmantelar una distorsión que durante generaciones ha minimizado simbólicamente el peso de los países del sur.
El mapa de Mercator, concebido originalmente para la navegación marítima y no para la comparación de superficies, agranda de forma artificial los territorios cercanos a los polos y reduce los próximos al ecuador.
Para comprender la magnitud de esta corrección, basta con observar el ejemplo más citado por los especialistas en cartografía. En la proyección de Mercator, Groenlandia aparece con una extensión similar a la del continente africano, cuando en realidad África es aproximadamente catorce veces mayor.
Esta discrepancia no se limita a una anécdota geográfica, sino que ha moldeado la percepción global sobre la relevancia de las distintas regiones del planeta.
La nueva representación promovida por la resolución, denominada ‘Equal Earth’ o Tierra Igual, fue desarrollada en 2018 por un equipo internacional de cartógrafos y corrige precisamente estas desproporciones.
En este modelo, África recupera sus dimensiones reales, América Latina se agranda, y Europa y Norteamérica reducen su tamaño visual en los mapas.
Como señaló el ministro de Exteriores de Togo, Robert Dussey, desde el podio de la Asamblea, «un mundo justo comienza con un mapa justo».
Los detalles técnicos de la resolución aprobada
La resolución aprobada este viernes no tiene carácter jurídicamente vinculante para los Estados miembros, una precisión que el propio ministerio togolés se encargó de aclarar en un comunicado posterior.
Tampoco cuestiona el uso de la proyección de Mercator en el ámbito de la navegación marítima y aérea, donde su precisión para trazar rumbos rectos la mantiene como una herramienta insustituible.
Lo que sí busca el texto es que las Naciones Unidas, organismos como la Unesco, y las instituciones educativas de todo el mundo adopten de forma progresiva la proyección ‘Equal Earth‘. La resolución alienta además a los Estados miembros a enseñar las limitaciones de cualquier representación plana de una superficie esférica, dado que toda proyección cartográfica conlleva una distorsión inherente.
El objetivo principal consiste en ofrecer una imagen equilibrada del mundo a las generaciones futuras.
La votación, sin embargo, no fue unánime. Estados Unidos se erigió como el único país en oponerse a la resolución, mientras que Estonia, Georgia, Lituania, Moldavia, Serbia y Ucrania optaron por la abstención.
La delegación estadounidense justificó su voto en contra al considerar que la iniciativa formaba parte de un «proyecto ideológico más radical y amplio».
Para la representante de Washington ante la ONU la organización «pierde credibilidad» al debatir «cuestiones de mapas del siglo XIX hablando de reparación y justicia cognitiva».
Según esta postura, la Asamblea General debería centrar sus esfuerzos en «problemas genuinos de paz internacional, prosperidad o buenas relaciones» en lugar de abordar esta reforma cartográfica. La respuesta de los promotores de la medida no se hizo esperar.
La visión africana sobre la justicia cognitiva
Desde la perspectiva de los países africanos, la corrección del mapa no representa un capricho ideológico, sino un acto de reparación histórica y de justicia cognitiva.
La campaña ‘Correct The Map’, respaldada por la Unión Africana en agosto de 2025, sostiene que la representación tradicional ha contribuido a minimizar la magnitud de las realidades socioeconómicas, el potencial de desarrollo y la prosperidad de las regiones del sur.
El ministro Dussey expuso ante la Asamblea que «los mapas no son únicamente herramientas geográficas. Dan forma a nuestro entendimiento del mundo, orientan la educación, alimentan la imaginación e influyen en las percepciones colectivas. Así pues, nunca son neutrales».
Esta declaración resuena con la postura de numerosos especialistas que durante años han señalado el sesgo eurocéntrico de la cartografía dominante y su papel en la perpetuación de estereotipos coloniales.
La resolución de la ONU supone el pistoletazo de salida para una transformación que, según sus impulsores, debería extenderse al ámbito educativo y tecnológico.
Togo planea convertirse en el primer país en modificar sus libros de geografía escolar antes de que finalice el año, según las declaraciones de Dussey.
El gobierno togolés prevé además un evento en Lomé, la capital del país, durante el primer trimestre de 2027, con la participación de la Unesco, la Unión Africana y empresas tecnológicas como Google Maps.
La reunión servirá para trazar un plan de implementación de la resolución y discutir la adopción de ‘Equal Earth’ en plataformas digitales y sistemas de información geográfica. Como indicó el propio Dussey, «para aquellos que preguntan por qué ahora, yo digo: ¿por qué no?».






