El Mundo

Llegan a Turquía activistas de flotilla para Gaza

Los deportados denunciaron torturas de Israel desde el momento que interceptaron los buques en el mar Mediterreaneo

Los activistas de la Flotilla Global Sumud expulsados por Israel llegaron a Turquía, después de la indignación internacional provocada por un video en el que se les veía siendo humillados durante su detención. Fueron recibidos en el aeropuerto internacional de Estambul por un numeroso comité de apoyo que ondeaba banderas palestinas.

La coalición Freedom Flotilla precisó que «dos coreanos fueron deportados a Corea del Sur, un participante fue deportado a Egipto, dos a Jordania, una ciudadana israelí fue puesta en libertad en el país, y el resto de los 422 participantes fue trasladado a Estambul a bordo de tres vuelos de Turkish Airlines fletados por el gobierno turco».

Las cerca de 430 personas que iban a bordo de unos 50 barcos fueron interceptadas el lunes por el ejército israelí en el Mediterráneo, al oeste de Chipre, y luego fueron llevadas por la fuerza a Israel y detenidas en la prisión de Ktziot, afirmó la oenegé Adalah, que las representó legalmente.

«Todos los activistas extranjeros de la flotilla de la Solidaridad con Palestina han sido deportados de Israel. Israel no permitirá ninguna violación del bloqueo naval legal sobre Gaza», declaró el portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores, Oren Marmorstein, sin precisar si habían sido juzgados.

Al bajar del avión Bulal Kitay, un turco que planea volver a partir en el próximo convoy, contó que las fuerzas israelíes «nos atacaron. Todos fuimos golpeados, tanto las mujeres como los hombres, muchos gritaban. Pero, en realidad, eso no tiene ninguna importancia. Es lo que viven constantemente los palestinos».

Tras la difusión de las imágenes de los activistas con las manos atadas y arrodillados, con la frente contra el suelo, publicadas por el ministro israelí de Seguridad Nacional, Itamar Ben Gvir, países como España e Italia pidieron sanciones de la Unión Europea contra el alto funcionario, e Irlanda solicitó medidas contra Israel.

Por su parte, Dario Depalma, un activista italiano que navegaba a bordo del Don Juan, uno de los últimos veleros interceptados por Israel relató que cuando un comando de 15 militares en una lancha rápida abordó la embarcación, se tumbaron en el suelo sin ofrecer resistencia, sin embargo, le aplicaron dos veces una descarga eléctrica de un táser en la nuca, «pero la verdadera violencia empezó a bordo del buque prisión: golpearon a varios, les quitaban toda ropa de abrigo, obligándolos a dormir en el suelo de un contenedor al que echaban continuamente agua, para que pasaran más frío».

Mientras que Carolina Eltit, chilena con orígenes palestinos, viajaba en el Bianca Ita, denunció que «fueron cinco días de tortura extrema: fracturas de nariz, fracturas expuestas, rodillas… y ni un parche, nada. Entiendo que este nivel de violencia es para provocar terror, para que la gente no vuelva a intentarlo. Obviamente no quieren que haya otra flotilla. Pero también demostraron que el nivel de impunidad que tiene hoy en día el sionismo: pueden hacer lo que ellos quieran».

Julien Cabral, un belga de 57 años que iba a bordo de la flotilla, aseguró que «primero bloquearon las comunicaciones y luego abordaron a plena luz del día con armas, disparando balas de plástico solo por diversión».

La relatora especial de la ONU sobre la situación de los derechos humanos en los Territorios Palestinos Ocupados, la italiana Francesca Albanese, señaló en X que lo que sufrieron estos activistas es «un trato de lujo comparado con lo que se inflige a los palestinos en las cárceles israelíes».

T: Agencias

Israel libera a todos los activistas de la flotilla

 

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