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Honduras: Un «gobierno» virtual está a la vista

Los datos de concentración de la riqueza en este último año de la pandemia dicen que las fortunas de los multimillonarios se han disparado en más de 5 billones de dólares en todos los países capitalistas y que el peso de las grandes corporaciones en las elecciones de los gobiernos y en todos los campos de la producción y la reproducción de la vida, en un mundo dominado por la globalización capitalista, se incrementa aún más.

Ya el año pasado, solo por citar el informe anual sobre desigualdades publicado por Oxfam, se podría calcular que un impuesto temporal sobre las ganancias extras acumuladas por 32 multinacionales durante la pandemia, habría generado 104 mil millones de dólares en 2020. Un monto – dijo la investigación – equivalente a la cantidad necesaria para garantizar «beneficios de desempleo para todos los trabajadores y apoyo financiero para niños y ancianos en todos los países de bajos y medianos ingresos».

el año pasado, solo por citar el informe anual sobre desigualdades publicado por Oxfam,

Y este año vemos que entre los 10 hombres más ricos del mundo que duplicaron su riqueza entre 2020 y 2021, hay varios magnates de la web. La gran difusión de las tecnologías digitales está transformando muchas actividades económicas, pero la base del beneficio para unos pocos sigue siendo, como siempre, la explotación intensiva del trabajo. Un trabajador de Amazon tiene que empaquetar una media de 260 paquetes por hora y un trabajador de almacén se desplaza unos 30 km al día.

Tener rienda suelta de los gobiernos, para las grandes corporaciones significa tener una legislación laboral que permita este tipo de explotación sin demasiadas trabas, con las nefastas consecuencias que, por poner el ejemplo de Italia, ya se han saldado con 47 muertes en el trabajo desde principios de año, más de dos al día. Tener las manos libres de los gobiernos, para las multinacionales, significa aprovechar los recursos del sur, sin controles sobre el trabajo y el medio ambiente. El desastre ecológico ocurrido en Ventanilla, Perú, a raíz de un derrame de petróleo provocado por la multinacional Repsol es sólo el último ejemplo.

El presidente Pedro Castillo lo calificó como el peor desastre ambiental de la historia, declaró a toda la zona costera en «emergencia ambiental» por 90 días y dijo que Repsol debe pagar los daños. Sin embargo, la dirección de los gobiernos que le han precedido ha formado un marco legal que permitirá a Repsol salir adelante con pocos gastos, como ya ha ocurrido anteriormente. Basta mirar el camino de los nombres que están en la cúspide de las grandes empresas y su ubicación política, dentro y fuera del país.

los 10 hombres más ricos del mundo que duplicaron su riqueza entre 2020 y 2021,

El mismo entramado que se encuentra en países como Colombia, Guatemala, Paraguay, Honduras, donde pagan un alto precio solo los ambientalistas que se oponen a este sistema de explotación y los campesinos que luchan contra el latifundio. Entonces cuando los pueblos se organizan y deciden pedir justicia de verdad, como sucedió en Ecuador contra Chevron en los años de la «revolución ciudadana» durante los gobiernos de Rafael Correa, los tribunales arbitrales internacionales se encargan de hacer el resto: en la espera que las clases dominantes retomen el timón, como sucedió, de hecho, en Ecuador con la traición de Lenín Moreno y luego con la victoria del banquero Lasso. Y como sucedió también en Bolivia (un paréntesis que, afortunadamente, se cerró) con el golpe de Estado a Morales, que pretendía procesar de forma autónoma el litio en el marco de las relaciones internacionales con China. Y es necesario recordar el papel de Exxon Mobil como precursor del gobierno estadounidense en las aguas del Esequibo, disputadas por Venezuela y Guyana.

lo que está pasando en Honduras tras la victoria de Xiomara Castro,

Por cómo van las cosas a nivel de las relaciones de poder global tras la caída de la Unión Soviética, en el entrecruzamiento de los negocios y la política con los que el imperialismo yanqui controla las palancas económicas de los países del sur, incluso ganar las elecciones, tras pasar todas las trampas tendidas por la oligarquía, no es suficiente. Además del ejecutivo, es necesario al menos tener una mayoría completa en el campo legislativo para poder luego hacer las reformas necesarias en el campo judicial y así socavar poderosos intereses gangrenosos.

De lo contrario, sucede lo que estamos viendo en el Perú, con el chantaje y el desgaste de la propuesta de gobierno del Maestro Castillo. O bien, pasamos al modo de golpe institucional o autoproclamación, siguiendo el «laboratorio» de Venezuela, donde los golpistas manejados por Estados Unidos y queridos por Europa, en nombre del autoproclamado Juan Guaidó, intentan nuevamente a organizar un referéndum revocatorio contra el presidente Maduro.

pasamos al modo de golpe institucional o autoproclamación, siguiendo el «laboratorio» de Venezuela, donde los golpistas manejados por Estados Unidos

Esto es lo que está pasando en Honduras tras la victoria de Xiomara Castro, la primera presidenta del país, quien asumió el cargo el 25 de enero, 67 años después de que las mujeres conquistaran el derecho al voto. Un grupo de parlamentarios electos con el partido Libre, que llevó a la presidencia a Xiomara, se cambiaron de camiseta dando lugar a una pantomima de un parlamento paralelo: virtual, pero bien apoyado por la oligarquía.

Nadie pensó que, en Honduras, después del fraude electoral de la oligarquía a sueldo de EE.UU. que arrebató reiteradamente la victoria a las fuerzas alternativas, todo pudiera marchar sobre ruedas. Y en efecto, como la victoria de Xiomara era demasiado amplia para que se repitiera el guión habitual, pero el número de diputados de Libre (50 de un total de 128) era insuficiente para una mayoría parlamentaria autónoma y plena, el imperialismo ya tenía preparado su «plan B». En el país del golpe de Estado contra Mel Zelaya en 2009, una de las promesas electorales de la presidenta fue cerrar las Zonas Económicas Especiales, donde las multinacionales pueden explotar el trabajo y el medio ambiente sin control.

Mientras tanto, Estados Unidos mueve sus peones confiando en el papel de Colombia que, entre el 26 y el 28 de enero, recibió a tres líderes de instancias regionales: la Alianza del Pacífico, la Comunidad del Caribe (Caricom) y el Foro para el Progreso y la integración (Prosur). Este último fue creado artificialmente por gobiernos de derecha en 2014 para contrarrestar la integración latinoamericana impulsada por Cuba y Venezuela y los países del Alba-Tcp. Ahora, mientras la brisa bolivariana ha vuelto a soplar sobre el continente, el imperialismo intenta volver a engrasar sus motores artificiales.

Por: Geraldina Colotti

T: Resumen Latinoamericano/LRDS

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