El Mundo

EE.UU. impone aranceles del 50% a más productos canadienses

El anuncio lo hizo la Casa Blanca menos de 24 horas después de la entrada de aranceles recíprocos por parte de Otawa

La Casa Blanca intensificó su disputa comercial con Canadá la noche de este martes al prohibir la importación de algunos productos, incluidas las bebidas alcohólicas, e imponer nuevos aranceles a otros bienes.

El anuncio se da menos de 24 horas después de que entraran en vigor aranceles a productos estadounidenses por valor de US$ 20.000 millones, en represalia por los gravámenes que el presidente Donald Trump comenzó a aplicar a productos canadienses el mes pasado.

Una nueva serie de productos canadienses, desde colchones hasta botes a motor, estará sujeta a una tarifa del 50% a partir del 15 de septiembre, mientras que la prohibición de importación a diversas bebidas alcohólicas y otros productos entrará en vigor el 29 de septiembre, según órdenes ejecutivas emitidas al unísono.

También amenazó con impedir que el Gobierno de EE.UU. adquiera productos fabricados en Canadá a través de un importante programa federal de compras, a menos que Canadá otorgue a las empresas y agricultores estadounidenses un mayor acceso a sus mercados.

El primer ministro de Canadá, Mark Carney, había prometido anteriormente una represalia “dólar por dólar”.

Las negociaciones comerciales entre ambos vecinos, que han sido socios comerciales clave durante casi medio siglo, fracasaron el mes pasado en el último momento.

Carney acusó a Estados Unidos de haber querido imponer a su país un «mal acuerdo» de «condiciones injustas», y de tener el objetivo de convertir a Canadá en una «filial» y «destruir» su industria, en particular la automotriz.

Desde entonces, Trump y Carney se han lanzado críticas cada vez más mordaces. Trump llegó incluso a rebautizar el lago Ontario como “Lago América”, una medida a la que se oponen los canadienses e incluso algunos republicanos. También amenazó con duplicar los aranceles a los automóviles hasta el 50% a partir del próximo año y planea prohibir que una de las principales empresas aeronáuticas de Canadá, Bombardier, venda sus productos en EE.UU. a menos que los fabrique allí.

Las amenazas sobre Bombardier preocupan a dos senadores republicanos del estado de Kansas, donde la empresa canadiense emplea a más de 1.000 personas.

El presidente estadounidense también amenazó a la industria automotriz, un sector clave en Canadá, con una subida de los aranceles del 25% al 50% a partir del 1 de enero.

Apoyado por la opinión pública canadiense, Carney está haciendo una apuesta económicamente arriesgada, dado que Canadá depende en gran medida de su vecino.

El primer ministro Mark Carney advirtió a los canadienses que reducir los lazos económicos con Estados Unidos tendrá un costo.»Tenemos todo lo que necesitamos para cambiar de rumbo y prosperar», aseveró Carney. «Ese cambio de rumbo tendrá un costo. Siempre hay un costo cuando se actúa. Pero no se acerca al costo de quedarse inmóviles», enfatizó.

Las «medidas son necesarias para proteger a nuestros trabajadores y nuestras empresas», sostuvo el primer ministro en un vídeo publicado en YouTube en el que rechazó querer una «escalada» que no será «constructiva».

Para los estadounidenses, esta próxima fase de represalias mutuas podría afectarles más directamente.

T: Agencias

 

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