ESPECIAL / Peregrinar como un acto de resistencia espiritual y colectiva para los venezolanos
El sacerdote y periodista, Numa Molina, planteó la fe como motor de transformación colectiva frente a las sanciones ilegales y convocó a una la peregrinación por la eliminación de las medidas coercitivas unilaterales convocada por parte de la presidenta encargada de la República
Las consecuencias de las medidas coercitivas unilaterales impuestas por Estados Unidos a Venezuela marcaron el eje central de la intervención del sacerdote jesuita, Numa Molina, quien recientemente participó en una ponencia denominada «El Papel de la Fe y la Espiritualidad en la Movilización», en el marco del Plan de Formación Masiva en Planificación Popular, donde denunció el impacto humano de estas medidas y cuestionó su normalización en el discurso internacional.
“¿Cuánto hemos sufrido? ¿Cuántos muertos? ¿Cuántas tumbas?”, expresó, al tiempo que insistió en que el pueblo no debe asumirlas como algo habitual. Además, afirmó que hay cosas “en las que muchas veces nos acostumbramos a la ofensa”, alertando sobre el riesgo de naturalizar la injusticia.
PEREGRINAR COMO RESPUESTA COLECTIVA
En ese contexto, Molina destacó la convocatoria que recientemente hizo la presidenta encargada de la República, Delcy Rodríguez, a una peregrinación nacional, que iniciará este domingo 19 de abril, para lograr la unión nacional en cuanto al rechazo de estas medidas ilegales.
El padre calificó la acción de la presidenta encargada como profundamente simbólica y transformadora. “La fe es el acto de confiar”, afirmó, vinculando la espiritualidad con la acción social.
Asimismo, explicó que la peregrinación no es solo un acto religioso, sino una práctica universal que implica caminar junto a otros. Por ello, subrayó que individualmente no se logrará nada.
FE COMO MOTOR DE TRANSFORMACIÓN
El sacerdote sostuvo que la fe debe ser activa y concreta. En ese sentido, citó a San Agustín: “La fe es creer en aquello que no ves. Y la recompensa de esta fe es ver aquello en lo que crees”.
De igual forma, aseguró que esta convicción debe conducir a una meta tangible: “Ver esa fe materializada en una Venezuela sin sanciones ilegales”.
CONFIANZA, CAMINO Y COMUNIDAD
Molina explicó que la fe cumple varias funciones durante el proceso. Primero, es el impulso inicial. Luego, se convierte en confianza durante el trayecto.
“Si no hay confianza en el otro, estamos caminando solos”, advirtió. Por consiguiente, insistió en la necesidad de construir relaciones basadas en la solidaridad y el compromiso colectivo.
ESPIRITUALIDAD COMO BASE DEL PROCESO
La espiritualidad, según explicó, es el elemento que sostiene ese camino. “Es el modo concreto de vivir ese camino”, dijo, destacando su carácter inclusivo más allá de credos.
Además, afirmó que esta dimensión permite el encuentro con los demás y consigo mismo, fortaleciendo el tejido social.
CONVERSIÓN Y EXIGENCIA PERSONAL
El sacerdote también planteó la necesidad de una transformación individual. “Tengo que preguntarme también cómo está mi vida”, señaló.
En consecuencia, rechazó la mediocridad y sostuvo que “esta batalla se gana con los mejores”, entendiendo la excelencia como compromiso ético y social.
LEER LOS SIGNOS DEL TIEMPO
Otro aspecto clave fue la interpretación de la realidad. Molina llamó a desarrollar una mirada crítica: “Hay que aprender a mirar más allá del cascarón de lo real”.
Por tanto, subrayó la importancia de comprender los procesos históricos y políticos en profundidad.
RAÍCES HISTÓRICAS DE LA PEREGRINACIÓN
El sacerdote vinculó esta propuesta con la historia venezolana. Recordó que el 19 de abril de 1810 marcó el inicio de un camino colectivo.
Además, mencionó la Iglesia de San Francisco como espacio clave donde “se escondió Bolívar muchas veces” y donde, según historiadores, se redactó el Acta de Independencia de Venezuela.
EJEMPLOS DE ENTREGA
Molina evocó figuras como Jesús y Simón Bolívar como modelos de desprendimiento. Sobre el Libertador, afirmó que su vida fue una peregrinación en la que se fue despojando “hasta morir con camisa prestada”.
VOLVER A LO ESENCIAL
El llamado también incluyó una reflexión sobre el estilo de vida. “Hay que aprender a vivir con lo mínimo”, expresó, criticando el apego a lo material.
Asimismo, señaló fallas en lo cotidiano: “Muchas veces fallamos en lo esencial, el trato amable, el cariño”.
CONSTRUIR COMUNIDAD
Finalmente, insistió en la necesidad de fortalecer el sentido colectivo. “Hablamos mucho de comunidad, pero no la vivimos”, afirmó.
Por ello, convocó a construir una sociedad basada en la unión, la espiritualidad y la acción compartida.
El mensaje concluyó con una invitación a mantener la fe y la unidad. “La recompensa de esta fe es ver realizado aquello en lo que crees”, reiteró.
En ese horizonte, situó la meta común: el fin de las sanciones ilegales y la construcción de una sociedad más justa.
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