
Con 137 votos a favor, 111 en contra y 7 abstenciones, el Congreso de Argentina logró aprobar la reforma de la Ley de Glaciares, impulsada por el presidente Javier Milei, que permite a las provincias determinar qué actividades de explotación podrán llevarse a cabo en zonas glaciares y periglaciares, después de haber sido aprobada previamente en el Senado a finales de febrero.
Durante el debate, los defensores de la reforma afirmaron que esta no afecta a la protección de los cuerpos de hielo con función hídrica comprobada y negaron que vaya a haber riesgos para el suministro de agua. Por su parte, los críticos advirtieron que la reforma responde a intereses mineros y anticiparon posibles impugnaciones judiciales por su impacto ambiental.
El Gobierno de Javier Milei alega que esta modificación a la Ley de Glaciares es necesaria para contribuir al desarrollo económico del país a través del impulso a la minería, sector que ahora mismo registra fuertes inversiones, principalmente en litio, cobre y oro.
La iniciativa modifica la Ley de Glaciares aprobada en 2010 en Argentina, una norma pionera en Latinoamérica y que establece la protección de los glaciares y del ambiente periglacial como reservas estratégicas de agua.
Tras la aprobación el presidente Milei señaló que “los ecologistas empecinados en impedir el progreso de la República Argentina volvieron a perder”.
Miles de personas se movilizaron en las calles para denunciar que la reforma pone en riesgo el acceso al agua y agrava los efectos del cambio climático.
Los glaciares constituyen una fuente esencial de agua para consumo humano, agricultura e industria en vastas regiones del país. Dicha reforma viola el derecho humano al agua reconocido por Naciones Unidas.
T: Telesur/RT Actualidad





